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Los retos de Twitter

De verdad, que el tema de las redes sociales hay que estudiarlo a profundidad. No basta con tener una cuenta en Twitter y Facebook para entender la complejidad del fenómeno que se ¿esconde? detrás de esas herramientas.

Y lo digo porque muchos profesionales del Periodismo todavía no aprecian en ellas el alcance que tienen para los fenómenos de la comunicación moderna y para algunos su incursión en estas plataformas no pasa de ser estar a la moda.

Y por supuesto que no critico esos comportamientos, porque cada cual es dueño de sus procederes, pero no logro entender que muchos estén desperdiciando su tiempo sin entender que en la actualidad, los complejos procesos de la comunicación, pasan inexorablemente por las redes sociales y sus alcances.

¿Nos hemos detenido a pensar para qué pueden utilizarse hoy Twitter y Facebook, más allá de sus usos primarios?

La experiencia de haber profundizado en los últimos meses en Twitter, por ejemplo, me ha permitido, en primer lugar, contar con una nueva fuente de información nada despreciable para saber cómo andan las cosas en este mundo patas arriba. Sí, porque si bien en las rutinas de producción de los medios, tradicionalmente las grandes agencias siempre fueron las fuentes primarias, puedo dar fe que ahora, en muchísimas oportunidades las referencias se encuentran en la red social.

Y es porque la socialización de sus haceres y la posibilidad de la producción individual de la noticia, sin la mediación de quienes aplican sobre ellas el control de la difusión, se convierten en fórmulas de éxito para quienes detrás de cualquier aparato con conexión a Internet, manejan a su antojo los flujos con que ofrecerán su muy peculiar producto comunicativo.

Muchas veces por esa vía nos enteramos de noticias que luego, mucho tiempo después, llegan por los canales tradicionales como los periódicos, la radio, la televisión y hasta las propias páginas web de los medios informativos, lo ofrece otra dimensión de un asunto de alta complejidad, relacionado con la desaparición del monopolio informativo de los grandes emporios mediáticos.

Se ha ido entronizando por otro lado, en no pocos profesionales, una nueva manera de comportamiento para llegar a la noticia, en lo cual las referencias que puedan aportar redes como Twitter comienzan a tener un valor considerable, pues cuando están bien engranados los procesos, de hecho se convierte en una fuente fidedigna para obtener y luego comprobar la noticia.

Hay otros retos que nos están imponiendo este tipo de plataformas. Ahí están la inmediatez y la síntesis, atributos en proceso de extinción en no pocos medios cercanos a nuestro entorno y escenarios periodísticos.

También están, en el caso de Twitter, la difusión de mensajes instantáneos, sin que medien los profesionales de la comunicación en ese acto, la posibilidad de multiplicar mensajes ininterrumpidamente y hacia el infinito, seleccionar qué, quién y cómo se accede a mensaje de interés particular, y en fin pudieran escribirse otros muchos que ponen en crisis las rutinas y las maneras de hacer de los medios de comunicación en sus versiones más tradicionales.

Por ello pienso que si algo debemos aprender de herramientas como estas es a no subestimarlas o pensar que son cosa de poca monta.

Me decía un colega hace poco que en un país que visitó recientemente, para acceder a trabajar en un medio de prensa X, entre algunas de las cualidades que solicitaban a los aspirantes, un requisito era el dominio de este tipo de herramientas y me aseguraba que quien no tuviera un mínimo imprescindible del conocimiento quedaba en el camino de su aspiración.

Y es que parece que llegó el momento para que se entienda de una vez y por todas que los retos de la comunicación hoy en día son tan altos como los que nos pone Twitter con sus 140 caracteres. Y para muchos podrían frustrarse sus deseos de comunicación, si siguen ignorando los alcances que aparecen ante cada mensaje que se inserta en esa pequeña pero indiscutiblemente útil herramienta virtual. Hagamos nuestros análisis.

Los retos de la virtualidad

Ahora que comienza el 2012 y por ahí se filtran ciertas amenazas contra algunos de los principales adelantos vinculados a Internet, preciso escribir unas breves líneas sobre los retos que la virtualidad impone en esta era de la modernidad, donde casi nadie sabe qué es lo que está detrás de esa pantalla, ya bien en el teléfono inteligente, la tabletas o las pantallas más tradicionales de las computadoras de escritorios o laptop.

Y aclaro que no me estoy refiriendo a las vías que las propias redes sociales han creado en su dispersión mundial y mucho menos a que este tipo de fórmulas de contactos no sean efectivas para que cada quien logre sus propósitos en la vida.

El tema viene a colación ante la multiplicidad de nuevos sitios que nacen cada día en la red de redes y que uno se pregunta cómo es posible que se mantengan con sus ritmos habituales de entrega de los productos comunicativos para los que fueron creados.

Es ahí adonde quiero llegar, es decir, creo que estamos enfrentados todos a un dominio mayor de esa virtualidad que el propio desarrollo de las tecnologías han puesto en nuestras manos. ¿Cuántas personas puede haber hoy detrás de una publicación web informativa? ¿Acaso se necesitan grandes redacciones para mantener on line una página noticiosa de cierto decoro profesional? ¿No son cada vez más virtuales muchos de los sitios que hoy pueden marcar pauta dentro del complicado entramado que significa Internet?

A las interrogantes que yo mismo realizo, no les tengo todas las respuestas. Solo puedo aportar desde el estudio de ciertas propuestas, que han demostrado que para la realización de acciones en la web son necesarios ciertos requisitos, de lo contrario, todo esfuerzo que pueda hacerse quedaría muy por debajo de las necesidades informativas de los lectores más exigentes.

El primero de esos requisitos es sin dudas, poseer una conectividad. Este punto es clave y sin él posiblemente el resto no tengan mucho sentido. Y por supuesto, que mientras más rápida sea, será mejor, pero cualquiera que sea la vía para ello, significará el primer paso hacia el resto de las acciones que se deben realizar.

Pero no solo basta con tener,  pues puede desperdiciarase mucho si no se utiliza con efectividad y utilidad. Por ello, acompaña a la conectividad, una variable muy, pero muy importante;  se trata del tiempo, ese que casi nunca nos alcanza, pero que es imprescindible tomarlo en cuenta ante cualquier empeño en tales circunstancias. Hoy, creo yo, que nos alcanza menos que antes, pues ciertas adicciones de la vida moderna a las computadoras e Internet, restan tiempo para otras prácticas, que antaño eran realizables sin la “internetdependencia” o la “computadorización extrema” de la vida moderna. Y que conste que no critico, solo observo los comportamientos de que somos presa cada uno de nosotros.

No puede olvidarse entre los necesarios enfoques, las capacidades tecnológicas mínimas imprescindibles con que se deben contar, no solo en software, sino muy importante, el hardware, fundamentalmente los servidores que servirán como soporte para cualquier emprendimiento.

Y dejé de último en este breve pase de lista, al recurso, desde mi modesta apreciación, más importante y preciado: el ser humano y su capacidad profesional para emprender cualquier ¿aventura? en los tiempos de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Sin los hombres y mujeres que deben otorgarle a la tecnología su valor de uso individual o social, poco se podrán alcanzar ante las competencias cada vez más altas que aparecen en el diario bregar.

Creo que por ahí seguiremos andando cada día desde la virtualidad que nos permite la era actual, con los primeros 11 años cumplidos del sigo XXI.

¿Tendremos muchos y mayores retos en los años por venir? Casi seguro. Ojalá y estas reflexiones en el inicio del 2012, también ayuden a meditar sobre este tema, uno de los tantos que merecen que nos detengamos a pensar.

¿Acaso la virtualidad será superada por algo que aún el ser humano no ha pensado todavía? Ver para creer.