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Los colores de la autenticidad

En el camino que andamos para mejorar nuestras entregas hacia la web, me acaba de surgir otra duda. Saben los que siguen este espacio que voy tratando de “poner” temas que puedan resultar de interés para aquellos que sienten y necesitan debatir sobre el Periodismo e Internet y que parten, casi siempre, de la experiencia del medio donde me desenvuelvo.

Y no solo de ahí, sino también de revisiones sistemáticas de medios de comunicación de todo el mundo y de páginas web diversas, donde comparo, analizo, busco similitudes y diferencias con lo que hacemos cada día, con el objetivo supremo de encontrar las mejores herramientas y experiencias en aras de hacer un Juventud Rebelde mejor.

Para algunos, el traslado hacia la web de los contenidos de las ediciones impresas es un sacrilegio al que no debemos seguir apostando, para otros es una necesidad adaptarlos en el nuevo escenario donde serán consumidos, y para otros debe ser una combinación entre lo que publica el medio tradicional y lo que buscan los equipos de soporte de las web periodísticas, con el objetivo primero de mantener actualizado el sitio durante el mayor tiempo posible.

En ese contexto, en algunos medios, y en Cuba ciertos periódicos provinciales ya lo han hecho norma, así como algunos nacionales, se publican los PDF de las ediciones impresas, un servicio de valor agregado al que muchos no consideraron importante cuando se aplicaron esas prácticas en los inicios de la incursión cubana en la red de redes, al considerarlo como un producto que tendría poco valor, pues la pantalla de la computadora lo resolvía todo.

Sin embargo, para aquellos escépticos, puedo decir, al menos en mi experiencia inmediata, que la consulta a las ediciones impresas en los sitios web crecen por día, no sé si es porque los reimprimen en algún otro lugar (lo dudo), o si los reflejos de tantos años no se borran, y muchos de los que los llaman inmigrantes digitales, no resisten una lectura larga delante de una pantalla y recurren a la impresión de las páginas tal cual salió en la versión impresa del medio.

No tengo todos los elementos a mano. Solo puedo dar fe que las consultas a las ediciones impresas de Juventud Rebelde crecen por día, con cifras que pueden resultar llamativas dentro del contexto digital.

Ahí llega otro enigma. En Cuba, al menos todos los periódicos, tanto los nacionales como los de circulación territorial, se imprimen a dos tintas, lo que significa que no hemos llegado la cuatricomía en la prensa, aunque confío que algún día  las condiciones nos permitan editar periódicos diarios a color.

Hasta tanto no llegue ese momento, y se sigan poniendo los PDF en la web, la pregunta que me asaltó mientras descubría a cierto medio con páginas  a todo color en su versión impresa, era si aquella resultaba la manera de ponerlos o si debíamos hacerlo como la realidad en sí misma, es decir, las páginas tal cual circulan en los periódicos que imprimimos a diario.

¿Hasta dónde mantener la autenticidad del medio original? ¿Estaremos falseando la realidad al poner un PDF a colores, cuando el periódico circula a dos tintas? ¿Lo hacemos porque se ve más bonito? ¿La imagen de quienes no conozcan la realidad nacional no puede estar falseada ante tal acción?

Habría muchas otras preguntas, pero me gustaría conocer las opiniones de quienes tienen inquietudes cercanas a esto que comento. Los espero como siempre.

La ortografía y los blogs

Bueno, regreso con un tema ya abordado en este mismo blog, pero ahora lo hago desde una perspectiva diferente y en la que no había pensado, pero que vino a colación esta tarde, mientras en el Consejo de Dirección del diario analizábamos algunos temas relacionados con la publicación y las evaluaciones del personal.

Resulta que Juventud Rebelde y otros medios cubanos, como muchos fuera del país, promocionan los blogs de sus profesionales de distintas especialidades, para darle visibilidad a esos espacios y a la vez, generar desde la propia página la posibilidad de que cada quien dentro del órgano pueda tener un lugar para el debate, la discusión y el intercambio de conocimientos desde sus bítacoras personales.

Pero, la pregunta que surgió con mucha fuerza fue ¿qué sucede, si en esos espacios, un profesional X no cumple con ciertos requisitos para publicar en Internet, como por ejemplo, tener faltas de ortografía, algunas hasta garrafales? ¿Hasta dónde el medio es responsable del blog? ¿ No se trata en este caso de la responsabilidad individual del profesional, el cual se supone que si trabaja en un periódico, no debe, y no puede, tener deslices de este tipo? ¿Debemos promover el blog, aunque tenga faltas de ortografía, por supuesto solo imputables al autor y no al medio? ¿Lo dejamos de publicar, hasta que el autor “arregle” lo que está mal hecho? ¿Se pone, como condición primaria para publicar un blog en un medio de prensa algo así como “si tiene faltas de ortografía, mejor busque otro lugar para su blog”? O la pregunta debía ser, ¿debe admitirse que un profesional de un medio de prensa, pueda tener faltas de ortografía, más allá de la campaña nacional por resolver tal situación?

Sé que son demasiadas preguntas, pero también entran al debate, no queda otra alternativa si queremos llegar a la verdad sobre algo que nos aparece de pronto y sobre lo que existen múltiples opiniones.

Desde mi perspectiva, el rigor debe estar en el centro de cualquier actividad profesional y si hablamos de Periodismo, es elemental que el tema de la ortografía ocupa un primer plano.

No concibo periodistas, fotográfos, correctores, editores, con faltas de ortografía. Y ello también depende de la exigencia, de la manera que veamos cada momento de nuestra vida profesional.

Queda en ustedes enriquecer, disentir, provocar, opinar, ofrecer sus siempre útiles valoraciones. Los espero.

Del cara a cara a la entrevista on line

Los tiempos que corren, ya sabemos, andan cambiándolo todo. Y dentro de ese escenario global, el mundo de la comunicación está “sufriendo” los mismos impactos que la vida misma, sobre todo ante las complejidades que surgen con el empuje,  casi imparable, de las nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones en todos los órdenes de la existencia humana.

Otros desafíos están llegando, también, en las diversas formas en las que se está transformando la manera de intercambiar ideas, pensamientos, maneras de pensar, proyectos de vida, aspiraciones personales, necesidades informativas.

Tanto es así que, según estudios de algunas empresas especializadas, se aprecia una sensible disminución en el correo postal tradicional que habitualmente se dirigía a los medios de prensa y en general entre las personas dentro de los propios países y entre naciones distantes, pues la aparición de las salas de chateo a través de Internet, el correo electrónico, foros debate, el uso de la telefonía celular y sus dispositivos cada vez más complejos, y más reciente en el tiempo el surgimiento de las redes sociales, cambiaron, al parecer para siempre, las maneras en que los seres humanos nos comunicamos.

En el caso del Periodismo siempre han existido reglas, que ahora, de pronto, parecen tender a su modificación, sino a su desaparición. Una de ellas está estrechamente vinculada a los géneros periodísticos, específicamente la entrevista en su concepto más tradicional.

Hace poco, una joven profesora me solicitaba una entrevista para hablar de estos temas y me decía que la quería hacer cara a cara, nada de correo electrónico o Internet, argumentaba, porque ese medio es muy frío para un objetivo como el que persiguía, me dijo.

Y a partir de ahí comencé a meditar en las experiencias que en los últimos meses el propio periódico Juventud Rebelde ha venido impulsando con las entrevistas on line, donde desde nuestra redacción personalidades de la vida política, deportiva, cultural o social, han aceptado responder las preguntas que desde cualquier rincón del mundo, los internautas han tenido a bien realizarles.
Nueva experiencia, nuevos desafíos.

Pero creo que también debemos analizar, como siempre trato de hacer en mis post, las ventajas apreciables, y también, por qué no,  los inconvenientes que trae, muchos de  ellos a tener en cuenta a la hora de entender el desarrollo de las mismas.

No niego, por supuesto, que esta nueva forma está en sintonía total con una de las reglas de la web, aquella que tiene que ver con la interactividad, pues nada mejor que una entrevista on line para desplegar las más amplias ideas sobre como debe funcionar Internet en el intercambio medio-lector.

Es verdad que este tipo de entrevistas posee ciertas cualidades de comunicación hasta hace poco escasamente usadas o no aprovechadas en toda su dimensión, como es el intercambio abierto, en vivo, entre el entrevistado y sus lectores, la inmediatez, la posibilidad ilimitada en tiempo y espacio, la amplitud temática, el horario ajustable a necesidades de ambas partes, anuncio anterior de la entrevista con la posibilidad de acumular interrogantes para responder, pausadamente,  antes del  momento en que transcurre el acto, la ampliación mediante hipertexto de infinitas cantidades de información que enriquecen el contacto.  Podrían ser muchas más.

Pero, cuidado, que siempre tiene sus pequeños inconvenientes, que debemos tomar en cuenta para que todo trascurra según lo previsto. El más peligroso de los riesgos, creo yo, está directamente vinculado a la identidad. Me explico. Recuérdese que hoy en Internet, la suplantación de identidades es muy común a través del falseado de datos de quien escribe y eso no puede desconocerse. Si todo el mundo en la web actuara bajo principios de plena transparencia, no habría problemas, pero cuántos hoy, por disímiles razones, no dan “la cara” y se esconden tras seudónimos, direcciones de correo falsas, suplantan nombres propios o de empresas o entidades o simplemente, inventan para ver cómo les sale el juego.

La oportunidad y la posibilidad de hacer entrevistas on line, desgraciadamente, no es común en nuestros medios, pero debía convertirse en otra posibilidad más de intercambiar entre entrevistados y sus múltiples, diversos y amplios entrevistadores.

No obstante, me queda dando vueltas en la cabeza la afirmación de la joven profesora que desea un  encuentro conmigo. ¿Frialdad solamente?  Invito a reflexionar sobre este nuevo tema.

A puro debate

Amigos, primero que todo, unas disculpas por mi relativa pérdida de unos cuantos días,  sin poder actualizar este post. Imagino que la mayoría de los asiduos a mi blog, entiendan el por qué he estado semiperdido, pero no ausente, de mi espacio habitual.

Sin embargo, las opiniones de un joven de la UCI a mi último post, me han hecho retomar el camino de escribir algunas ideas que había dejado en el tintero cuando me dieron la noticia de la nueva responsabilidad que he asumido.

Me preguntó la profesora Elaine Díaz si luego de que asumiera mi nueva tarea, mantendría el blog, y mi respuesta fue inmediatamente positiva, porque conozco y he venido defendiendo desde que comencé en esta “aventura” que no hay mejor manera que predicar dando el ejemplo.

Poco puede hacerse y discutirse, sin el conocimiento mínimo de cómo anda este mundo de la Era de la Informatización o del Conocimiento, como algunos teóricos gustan llamar a este período de los últimos 10 o 15 años, y como un principio que he aplicado aquí ha sido, por sobre todas las cosas, multiplicar al debate sobre los temas de Internet, las nuevas tecnologías y el Periodismo, no hay otra fórmula que no sea  continuar con este post y seguir promoviendo el intercambio diverso.

Organizar las ideas, seguir el camino y buscar nuevos derroteros para continuar haciendo el periodismo en el que creemos y necesitamos, lleva tiempo, debate, contrastar opiniones, ofrecer criterios, oír sugerencias, buscar fórmulas nuevas, aplicar otras que dieron resultado, medir alcances, no permitir retrocesos, en fin, es un gran duelo donde el debate tiene ser salir como el gran vencedor.

Esto es lo que he hecho en los últimos días, me he tomado un descanso breve para coger el impulso necesario y seguir escribiendo sobre temas de esta índole, el objetivo primero y final de cibereditor.

Quiero insistir, ahora, nuevamente, en el tema de la necesidad de una mayor participación de los periodistas en los debates que en torno a un trabajo suyo  se genere en páginas dinámicas, donde la posibilidad de hacer comentarios enriquece el trabajo profesional.

Debemos ganar en la cultura del debate, franco, sereno, sincero, respetuoso, divergente, profesional. Y lo importante es que no debemos estar ausentes, ni por un minuto, de esa tormenta de ideas que son los comentarios a los trabajos en la web. Es, al menos, mi convicción.

Y no se trata, creo yo, de cuestionar cada aspecto que se diga o una opinión diferente a la nuestra, sino de aportar nuevas luces, otros matices del fenómeno para enriquecer las visiones de quienes leyeron, interiorizaron y decidieron ofrecer sus puntos de vista.

Nos hace mucha falta conocer cómo piensan los otros, las verdades se construyen desde la diversidad de criterios, en la búsqueda más cercana al ideal de lo que queremos expresar. No se puede pretender que cada quien siga exactamente lo que uno dice, ni que las ideas que se expongan sean compartidas ciento por ciento por todos los que nos leen.

La llegada de Internet, he dicho en otros post, nos está revelando retos jamás imaginables en la comunicación, de entenderlos, desde el debate y la oportunidad, estamos necesitados todos.

De lo contrario, la posibilidad de hacer comentarios no se convierte en el camino ideal para el medio sino en un fin que no aporta nada a los retos de estos tiempos.

La conclusión debe ser clara, debemos debatir en nuestros medios ante el reto que tenemos de hacer que lo que pongamos en la web tenga mayor credibilidad.

Tiene que ser también a puro debate. Por eso dejo abierto, valga la redundancia, el debate.

El hoy, el ayer y el mañana

Aunque muchos continúen subestimando Internet y las características propias de la web, otros, quizá no tantos, se acercan a este nuevo contexto preocupados y ocupados en sus interioridades.

Si, porque mientras por algunos lugares siguen sin pensar en términos más cercanos al mundo nuevo que se configura bajo el influjo de las cada vez más influyentes tecnologías de la información y las comunicaciones, otros avanzan en sus estudios silenciosos pero profundos de cuanto acontece hoy en ese contexto.

He estado pensando en esas realidades, mientras me acerco a otra de las características que ha ido fraguando Internet, que tiene que ver con la utilización en los sitios periodísticos de la temporalidad a la hora de ubicar cualquier noticia.

Como considero este espacio un buen momento para el intercambio, la interactividad la utilizo como una de las herramientas que más puede aportar al enriquecimiento y el aprendizaje mutuo. Y por eso siempre invito al diálogo.

En Internet el uso del hoy, el ayer o el mañana puede estar quedando para la posteridad, o mejor dicho, en el olvido.

Porque, ¿acaso algo que uno diga que es hoy, tiene la misma relación de temporalidad para quienes por ejemplo en Europa o Asia o África, tienen otros horarios?

El ayer para nosotros, puede ser el mañana para otros en otras zonas del planeta, el mañana pudo quedar en un hoy, el hoy, en poco tiempo será un ayer o quizá el mañana.

¿Algo enredado, no? Imaginen entonces a nuestros ciberlectores tratando de saber si el acontecimiento al que se está acercando fue en pasado, presente o futuro.

Nos toca, entonces, a quienes realizamos la web, tener presente estos detalles, que pueden parecer pequeños, mínimos, pero cobran una fuerza poco valorada para lograr mayor efectividad en cuanto hacemos.

Con bastante frecuencia leemos en ciertas informaciones cosas como Mañana ocurrirá tal acontecimiento, pero una vez pasadas las 12 de la noche, ya ese mañana se convirtió en hoy y para quienes leen, la veracidad ha quedado en entredicho, por no hacer una precisión bien pensada.

Puede pensarse en algo poco trascendental esto que pongo como ejemplo, pero creo que no percatarnos de tales situaciones, nos pone en desventaja y es, sobre todo, una falta de sentido común.

La precisión, que es una cualidad intrínseca a la profesión periodística, se torna imprescindible si de la web hablamos, no solo por el sentido profesional que aporta una nota bien redactada y los términos correctos de su ubicación, sino porque puede confundir, y ese es uno de los males que no se le puede perdonar a quien quiera realizar un periodismo serio.

Por ahí anda este ¿pequeño? asunto que quise comentarles hoy en este post, luego de casi un mes si tener mucho tiempo para escribir de algunas de estas cosas.

Como siempre, dejo abierto el debate para los interesados.