Acabo de leer un extenso reportaje publicado en el periódico El País, de España. Se titula El futuro de la prensa: El momento crucial, donde se aborda profundamente la crisis económica e Internet y su influencia en las industrias periodísticas actuales.
El análisis toma un grupo de declaraciones de directivos de los principales medios de Estados Unidos y algún que otro español (curiosamente, nunca le preguntan a los periódicos de nuestro continente si tienen algo que opinar, porque, me imagino, piensan todavía que los de al lado de acá somos indios con levita, como sino tuviéramos cosas que decir), quienes ofrecen sus consideraciones acerca de lo que está sucediendo hoy con los periódicos impresos y el temor de que desaparezcan ante la extensión desenfrenada de la web.
Luego de leer el trabajo, un colega me decía que a él le parece que los medios impresos en Cuba no están sujetos a esas reglas y que aun hoy debemos continuar privilegiando nuestras ediciones impresas, que debemos lograr que las marcas reconocidas de los diarios en la isla tengan una influencia mayor, y que ello solo se logrará con el mejoramiento de los contenidos. “Ahí está la clave”, me decía pidiendo más agilidad, inmediatez, profundidad, diversidad, polémica y seriedad a la hora de abordar la vida de los cubanos. En todo eso el colega tiene razón.
Pero, después de conversar con él me vinieron a la mente varias preguntas. ¿Pueden desaparecer en Cuba los periódicos impresos? ¿Estamos preparados los profesionales del Periodismo para integrarnos a la web con nuestros contenidos? ¿La academia está formando a los nuevos periodistas en las competencias que exige un medio como Internet?
Pretender responder estas interrogantes en un breve comentario parece menos que imposible, porque aún, ni en esos grandes medios tienen la respuesta.
Sin embargo, no debemos estar de espaldas a las realidades que el mundo moderno ha impuesto a la vida actual. Internet llegó para quedarse, como se dice en buen cubano y desconocer sus posibilidades lo que hace es aislarnos de un mundo donde los inventos tecnológicos más recientes buscan ofrecer facilidades que se conectan directamente con la world wide web.
Lo que si está claro es que no podemos continuar pensando solamente en las estructuras y en las rutinas productivas de los medios tradicionales. Deben saltarse las barreras mentales que dan una mayor prioridad editorial a los periódicos impresos.
Y digo que el camino no solo lo labran los periodistas, tiene que empezar, a mi juicio, por quienes dirigen los medios, principales responsables de que sus colectivos comiencen a pensar y a sentir hacia la web.
Se habla mucho en Cuba de que los jóvenes no leen. No tengo una encuesta a mano para defender o refutar esa idea, pero téngase en cuenta que el sistema de educación ha ido introduciendo en los programas de estudio la asignatura de computación con mayor fuerza y hoy es raro que un adolescente llegue a los 15 años sin conocer todos los secretos de una PC.
Las tiradas de los periódicos además, son limitadas. En un país de 11 millones de personas, qué pueden significar 700 mil periódicos diariamente. Es como una gota de agua en un inmenso mar.
Tenemos que pensar más en Internet. Los blog, los foros de discusión, y otras facilidades están ahí y no debemos desaprovecharlas. Las herramientas poco a poco llegan, los profesionales capaces están y las posibilidades de hacerlo también. Tiempo que perdamos, es casi imposible recuperarlo. Sobre esto me gustaría conocer otras opiniones.