


Fotos: Talía Alayo Rodríguez



Fotos: Talía Alayo Rodríguez

Hace más de cuatro horas que llueve en La Habana. Este jueves el cielo está encapotado, fuertes ráfagas de viento sacuden los árboles y tumban ramas, las calles se llenan poco a poco de agua, que no encuentra, en algunos sitios, por donde evacuarse; el transporte comienza a detenerse ante las inundaciones en las principales arterias de la ciudad.
Un problema mayor, que no ha tenido solución todavía. No ha empezado aún la temporada ciclónica, pero este aguacero de jueves parecer ser el preludio. Estoy parado ahora mismo frente a la salida del edificio donde laboro y parece un día de ciclón este que estamos viviendo. Truenos y rayos anuncian un temporal, que no tiene para cuando acabar.
Meteorología de Cuba pronosticó para hoy que amanecería “parcialmente nublado en gran parte del país principalmente en la costa norte occidental y en el extremo oriental. Al final de la mañana estará nublado en el occidente y después del mediodía en el resto del país, con numerosos chubascos y tormentas eléctricas que pueden ser fuertes en algunas localidades, principalmente en la región occidental”.
Y se cumplió el pronóstico. Son las tres de la tarde en la capital del país, y no ha dejado de llover.
Busqué entonces en los medios de prensa cubanos en Internet radicados en La Habana, a ver si encontraba alguna foto del torrente aguacero que está cayendo, para acompañar esta breve nota y ¡Sorpresa!, ninguno menciona una palabra. Mucho menos tienen una imagen de lo que está ocurriendo ahora mismo en la ciudad capital.
¿Acaso no es noticia que en la capital de Cuba, llueva por más de cuatro horas, sus calles se inunden, haya ramas caídas por el impacto del viento, y la circulación de vehículos se encuentre limitada? ¿No pueden derivarse de estas aguas, otras complejidades en sectores sensibles para la ciudadanía como la vivienda, que merecen ser comentados?
Uno de los lectores del blog agregaba a la nota que escribí sobre el uso del lenguaje y los equipos en la Serie Nacional de Béisbol que “La prensa solo debe reflejar la realidad de la vida y la cotidianidad, tal como es, y dejar que sean los propios lectores quienes la reproduzcan y recreen”.
Como decía Elaine en su comentario a una de mis notas, estoy tratando de acercarme al Periodismo que hacemos, en el día a día, a partir de la cotidianidad.
Por lo pronto, les dejo algunas imágenes de cómo la lluvia cayó sobre mi Habana.



