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Citar fuentes sin tener miedo

De lo que escribo hoy, podrá parecer para algunos una verdad de Perogrullo, pero en la era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la “competencia” para quienes nos dedicamos al Periodismo, puede resultar, de alguna manera y por momentos, algo difícil.

Traigo a colación este tema, pues hoy más que nunca, cuando el famoso San Google se nos hace cada vez más cercano, y casi nos convertimos en rehenes de él para la búsqueda primaria de información, no podemos pecar, en los medios de comunicación, de ingenuos y cometer pifias que en cualquier momento algún lector “avisado” no las puede señalar.

Y ese lector puede actuar así por varias razones. La principal, desde mi perspectiva, es que si bien antes la búsqueda de información para una persona alejada de los medios, debía transcurrir en bibliotecas, centros de documentación o lugares similares, mientras el periodista tenía en sus manos información exclusiva, única, de primera mano, pues accedía a fuentes solo disponibles en las redacciones, como por ejemplo, las agencias de prensa u otras variantes de obtención de información como televisoras, etc, hoy el panorama, con la llegada de Internet y todo cuando a ello viene aparejado, es totalmente diferente.

Porque ahora, el acceso a la red de redes pone casi en igualdad de condiciones al profesional y al lector. La diferencia estaría en las competencias profesionales de cada cual para asumir el acto comunicativo, pero incluso, siendo esto verdad, la irrupción de Internet en la vida moderna y las complejidades que ha sumado desde todos los puntos de vista, han hecho temblar muchos conceptos hasta ahora intocables en el ámbito de la comunicación.

Sin embargo,  sigo apostando, quizá demasiado aferrado a pensamientos tradicionalistas, a que los profesionales de los medios no han perdido la batalla de la comunicación por Internet, pero las distancias entre estos y sus potenciales receptores parece acortarse con el paso del tiempo y la velocidad de los cambios que la nueva era va imponiendo.

Por ello creo de alta prioridad, hoy más que nunca, el constraste de las fuentes que utilizamos para cualquier trabajo periodístico y además, abogo por un correcto uso de estas. Es decir, no puede ser que el primer resultado que obtenga en mi búsqueda primaria, sea tomado como único e indiscutible, porque fue lo primero que apareció en la caja del San Google.

Necesitamos, cada vez más, estar seguros de qué fuentes utilizamos y si realmente es confiable, seria y profesional;  evitar que nos “embarque”, porque fue lo primero que “apareció” cuando requerí información sobre un tema determinado.

El tema de las fuentes en el Periodismo ha sido muy debatido en círculos académicos y en las propias redacciones y existen tendencias y maneras de ver el asunto.

Para ciertos profesionales, las fuentes son cosa de poca monta o algo secundario; para otros, citarlas se convierte en una obsesiva protección ante cualquier señalamiento posterior.

Entonces, lo importante, es ir más allá de cualquiera de estas apreciaciones y ser, ante todo, profesionales en nuestro trabajo.

Si, porque lo que debe marcar la labor de cualquier profesional en los medios es su apego a la verdad, y su humildad para cada trabajo que realiza.

No estoy clamando, como alguien me dijo hace poco, que ante cada frase o palabra extraída de un texto consultado, detrás aparezca un número para la referencia al final del artículo periodístico.

Si creo que las fuentes deben utilizarse en la justa medida que lo requieren, sin excesos, pero no obviarlas, sobre todo cuando son necesarias para la confirmación de datos, la explicación de novedades y la seguridad de que lo que estamos diciendo es ciertamente así y no de otra manera.

Sobre el uso de las fuentes hay mucha tela por donde cortar, invito a otros que se embullen a realizar sus trazos y opinen aquí qué piensan sobre ello.

Cuando un lector es más ágil que el medio

Hemos hablado en los últimos tiempos de las nuevas formas de informarse que poco a poco han ido facilitando las nuevas tecnologías. Las redes sociales, el correo electrónico, Internet y otras alternativas presentes en la vida moderna, de alguna manera han venido a cubrir ciertos espacios que algunos  medios tradicionales, por llamarlos de alguna manera, hemos dejado a un lado, ya bien por política editorial, o por falta de olfato periodístico, o por pereza, o por todo ello junto y muchas cosas más.

También he hablado del papel que desempeñan o pueden desempeñar los comentarios que se insertan en las noticias, en aquellos medios que tienen abierta esa posibilidad, o cómo los usuarios pueden a partir de sus opiniones, intentar modificar, o más bien introducir, sus agendas noticiosas particulares, con objetivos  individuales en dependencia de cada cual.

Hoy deseo referirme a otra modalidad, no muy extendida en los comentarios que al menos se publican en Juventud Rebelde, pero que comienza a asomarse poco a poco.

Se trata de lectores más rápidos que los medios para informar un acontecimiento noticioso, situación que comienza a darse con una frecuencia que debía poner a pensar a quienes dirigimos cualquier medio de comunicación.

Si, porque si hasta ahora la referencia y la credibilidad de la mayoría de los lectores pasaba por lo que informaba un medio tradicional, ya bien la prensa impresa, la radio o la televisión, hoy, mediante la “amplia” participación del internauta en el proceso comunicativo, muchos, con alma y deseos de periodistas, se adelantan a nuestras redacciones, no importa si son especializadas, convergentes o unidas.

La oportunidad de dar una noticia puede encontrar su realización final en la caja de comentarios de cualquiera de los trabajos periodísticos que proponemos cada día a nuestros seguidores.

Es decir, la exclusividad no es solo del periódico, la radio o la televisión, en los escenarios de Internet.

La competitividad ha subido el listón para quienes nos dedicamos a trabajar de cara a la web. Ahora no podemos seguir con las viejas rutinas de la producción periodística. Llegaron tiempos diferentes y ello necesita respuestas de otro tipo. Aprecio mucha, pero mucha lentitud, en ciertos espacios en la web para dar noticias. Es como si estuviéramos detenidos en el tiempo, como si no hubiésemos aprendido que la competencia no es solo hoy entre medios similares.

El internauta o lector de Internet para quienes no gustan de nombres modernos, sabe de sus competencias y las puede utilizar de manera ágil, mucho más rápido que el medio si este último no acaba de entender que los espacios pueden irse derrumbando por segundos, muchos de los cuales serán muy difícil de  recuperar en un corto tiempo.

Habría que seguir repensando cómo trabajar con mucho más eficacia para ser competitivos, y que cuando un comentario se convierte en noticia, el medio, cualquiera que sea, cedió la oportunidad de dar primero en la diana. Ahí está uno de nuestros mayores retos.