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Los libros duermen en el estante, ¿será por Internet?

Mientras me desplazaba una noche reciente, lentamente, por los pasillos despoblados de Juventud Rebelde, la vista se me detuvo en una hilera de estantes que, recostados a una pared de uno de los locales donde se archiva la memoria histórica del periódico, guardan como un tesoro, ejemplares de textos de muchos años de antigüedad.

Y de pronto, me quedé embelesado pensando desde cuándo ninguno de nosotros solicita un libro para consultar. Y luego seguí pensando si la era de las Nuevas Tecnologías puso, de una vez y para siempre, al libro contra las cuerdas.

Me resisto a creerlo, pero me preocupa el olvido en el que muchos textos valiosos pueden haber caído, ante la avalancha de Internet y todas las posibilidades que ofrece.

Y ante tal realidad, imaginé otros posibles escenarios en otros tantos sitios de este mundo. ¿Acaso será ocioso meditar qué camino transitarán en el futuro los libros que una vez fueron nuestros principales aliados?

¿Cuántas veces acudimos en esta era moderna a esos reservorios de tanta cultura y sabiduría? ¿Acaso, todo lo que ellos atesoran, está, ahí, disponible, a la vuelta de Internet? ¿Todo el conocimiento acumulado por la humanidad, tras siglos de existencia, puede localizarse en la red de redes? ¿No estaremos sobreestimando las posibilidades reales de algo que aún crece y se desarrolla? ¿Volveremos alguna vez a los libros, cualesquiera que sean, ante la aparición de tantos artefactos sustitutos de ellos, en esta era moderna de tantos avances e inventos diarios?

Son algunas interrogantes que me saltaron a la mente mientras continuaba mi paso por los pasillos de la redacción y mientras pensaba que sería un crimen, imperdonable, dejar que se vayan extinguiendo tantos y tantos libros, que para muchos no son más que un lejano recuerdo de cuanto aprendieron mientras hurgaban sus páginas.

Los libros que duermen en el estante, aquí, allí, allá, merecen también su oportunidad. ¿Será que Internet los condenó al olvido? Triste final sería, para tanto que nos aportaron y nos pueden aportar.

Amistades virtuales

La red social Facebook, a no dudarlo, ha logrado uno de los mayores impactos en cuanto a la socialización de Internet. En otros momentos he comentado mis criterios sobre ese invento de la era moderna, y he publicado aquí consideraciones sobre ciertas boberías asociadas a ese monstruo comunicativo, que según unos datos que me llegaron recientemente, tiene ya más de 500 millones de usuarios.

Pero no voy a ponerme a criticar ahora cierta anarquía y otros detalles que me han hecho señalarle lunares evidentes a tan “respetada” red.

Por otro lado, aunque mi posición haya sido la de mirar con profundidad sus zonas menos felices, no dejo de reconocer que Facebook forma parte de la vida de todos esos millones de seres humanos que de alguna manera encontraron en ella mucho de lo que les hacía falta y sintieron que a través de las posibilidades que brinda, se pueden, también, ampliar las relaciones entre quienes allí se encuentren.

Sin embargo, esta introducción solo era para acercarme a otro fenómeno, no tan masivo y quizá de no tanta trascendencia pública como la comunicación por las redes sociales, y es el relativo a la relación que establecen los lectores a través de otros espacios en la propia web.

Si, porque he estado apreciando cómo se vienen forjando relaciones de amistad o al menos de camaradería, mediante ciertos espacios que, al menos en los medios de prensa en Internet, permiten comentarios a las noticias, y que han servido de plataforma comunicativa para quienes se vuelven asiduos a debatir temas de diversa índole.

Para hacerlo más claro, cuando uno revisa los comentarios de los lectores que genera una sección de Juventud Rebelde como Acuse de Recibe, se aprecia, como primera tendencia, la recurrencia diaria de un grupo de personas, dispuestas cada día a opinar sobre la temática que el periodista pone a debate. Y eso, además de ser un excelente síntoma de lealtad al profesional, me ha permitido descubrir que el diálogo que se establece entre quienes opinan allí, ha ido derivando, para algunos, en intercambio de criterios más allá del propio tema puesto en el “tintero virtual” y se ha ido convirtiendo en un lugar donde se tejen nuevas relaciones.

Quizá pueda yo exagerar un poco, pero cuando se observa el comportamiento de algunos de los que allí ofrecen sus visiones del mundo y de la vida, de quienes se hablan como si se conocieran hace mucho tiempo y ni siquiera sabe el uno como es el otro, debemos entonces meditar cómo los nuevos espacios que la web proporciona pueden contribuir a que personas desde disímiles lugares del mundo se conozcan, intercambien, opinien, se ayuden, difieran, debatan, en fin, que una nueva comunidad, muy ajena a Facebook y compañía, puede estar surgiendo.

Y esas amistades virtuales,  son otro fenómeno que requiere estudio.  ¿Qué creen?

¿Cuál es la prioridad en una página web?

A la pregunta que formulo en el título se le pueden dar unas cuantas respuestas. Todo depende de sobre qué prioridad hablemos. Si es editorial, referida a los contenidos netamente, muchos tendrán opiniones diversas y encontradas sobre cómo dar una noticia, la agilidad, la celeridad que se necesita, la urgencia de decir primero, la competencia de otros medios alternativos a los tradicionales, en fin, serían muchas las maneras de acercarse y poder responder a una situación que nos pone a pensar qué prioridad ofrecemos a los contenidos en Internet.

Sin embargo, admito que ese tema es muy, pero muy complejo y depende de muchas miradas, pues ya sabemos que la información en este mundo globalizado pasa por diversos matices antes darse a conocer y no es mi interés hoy analizar tales cuestiones.

Prefiero, en aras de mantener el perfil que he defendido para este blog, que reflexionemos sobre algunos aspectos relacionados con la prioridad que ofrecemos, en cuanto a ubicación, espacio y tiempo, a los materiales que publicamos en nuestras páginas web.

Y lo digo ante el dilema vivido recientemente sobre la ubicación y permanencia de cierta noticia vinculada al tema del deporte en un espacio privilegiado de la web de Juventud Rebelde, ante lo cual surgieron disímiles posiciones sobre dónde ubicarla mejor, para darle mucho más preponderancia, o mantener el estilo más tradicional de ubicación de ese tipo de noticias, donde el lector se acostumbró a encontrarla.

Pudiera parecer poca cosa que nos pongamos a analizar si ponemos aquí o allá una nota, pero estaríamos subestimando nuestro más preciado tesoro: el lector.

Sépase que la primera y más alta defensa que hago en la publicación web es la necesidad de informar, por encima de todas las cosas.

Pero una vez que tenemos en la mano la información, podemos malograrla si no le damos una ubicación certera en correspondencia con su importancia intrínseca y, además, con el privilegio que le demos a la hora de ubicarla para que sea leída en la pantalla.

Porque, de qué vale tener una noticia de alta trascendencia, si la “escondemos” y no la hacemos visible en el momento oportuno y en el lugar adecuado.

Debemos aprender a dar prioridad en nuestras páginas web, lo que también lleva aparejado un mejoramiento en la titulación de las noticias, pues a veces observamos encabezados genéricos que solo lo entiende quien lo creó y la noticia, el gancho, se pierde en palabras que no transmiten nada.

Defiendo, por encima de todo, la visualidad de cuanto hacemos y creo que tenemos responsabilidad con la enseñanza de nuestros lectores, sobre todo con los más fieles, quienes, habituados a nuestras maneras de comunicarnos con ellos, pueden sentir decepciones si les cambiamos sus maneras de mirarnos cada día en la web. Ser consecuentes con ellos y darles la prioridad que merecen,   es una buena forma de mantenerlos juntos a nosotros. De lo contrario, buscan otros sitios para satisfacer sus ansias y en ese preciso instante, hemos perdido mucho del camino recorrido.

Pensemos sobre ello. Los espero como siempre con sus sabias opiniones.

Estrategias

Con la irrupción de Internet, muchas cosas han ido cambiando en la vida moderna. Esto no es nada nuevo, porque ya se habla con más frecuencia que antes, de las casi ilimitadas posibilidades que otorga la red de redes para la comunicación en los tiempos modernos.

Cada medio de prensa, por su cuenta, ha ido proponiendo sus fórmulas para adaptarse a lo que de nuevo o extraordinario propone la era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y para cada cual, el resultado ha sido positivo desde el prisma con que se ha mirado la experiencia particular desarrollada.

Análisis estadísticos más cercanos a la experiencia del autor de este blog, indican que uno de los temas más buscados, al menos en Cuba, en las web periodísticas, es el Deporte, demostración de que la actividad del músculo, en cualquiera de sus variantes, pero sobre todo en ciertos deportes como el fútbol o el béisbol, despiertan un alto interés mediático, no importa el rincón del mundo donde esté sucediendo el acontecimiento deportivo.

Y escribo estas líneas a raíz de la última experiencia de las transmisiones, coberturas o ¿descripciones? en vivo, en tiempo real, por Internet, que llevó adelante Juventud Rebelde, y que se han ampliado más allá del reflejo, de esa manera, de los grandes acontecimientos políticos o sociales que ocurren en nuestra pequeña isla.

El último ejemplo de tales prácticas acabamos de tenerlo en el partido decisivo de la Liga Española de Fútbol, donde el Real Madrid- suerte mediante, o Cristiano Ronaldo en jornada de suerte- venció por 1 a cero al Barcelona.

Podría pensarse que no tendría mucho sentido que un periódico con carácter general y de un país donde del deporte nacional es el béisbol, estuviera pendiente de tal enfrentamiento, pues cuántos televisores no estarían encendidos en el mundo, pendientes de un juego que moviliza a millones en el planeta entero.

Y eso es una verdad, pero a medias. Un análisis de esa manera, reduciría la apreciación de hasta dónde podemos llegar cuando utilizamos intencionadamente las herramientas que poseemos.

La decisión de transmitir ese encuentro, jugada a jugada, segundo a segundo, cuya experiencia se viene repitiendo año tras año en la final de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, tuvo impacto directo en cuanto se hace diariamente y sus resultados son más que visibles al escrudriñar las estadísticas que resumen lo acontecido en el día anterior.

La estrategia fue clara. El acontecimiento deportivo, el suceso mediático del momento, era ese, y no podemos desaprovechar las oportunidades; pensar en buscar más tráfico, también es válido si utilizamos correctamente cuanto tenemos a nuestro alcance.

Y no es solo más visitas lo que se alcanza con semejante proceder. También están la seriedad, la responsabilidad, la inmediatez, el dinamismo, el posicionamiento. Todo se beneficia, no perdemos absolutamente nada.

Lo que quiero transmitir es que no deben ser ocasionales prácticas como la descrita. Lamentablemente, se aprovechan pocos en nuestros medios opciones de este tipo, y sí es verdad que se utilizan en los grandes momentos de la política, como recientemente lo fue la Revista Militar y desfile popular el 16 de abril, pero ¿por qué no hacerlo en otros acontecimientos, incluso, internacionales?, y que tienen una influencia en un segmento nada despreciable de los lectores habituales en Internet.

Si el deporte significa uno de los nichos por donde podemos captar más internautas, la intencionalidad en ese sentido no puede olvidarse.

Debe recordarse que cuando esos miles y miles de asiduos a tu web, deciden mantenerse “enganchados” porque encontraron allí el lugar ideal para conocer un resultado o para poder opinar o intercambiar criterios con otros “del más allá”, están también, de alguna manera acercándose al resto de las noticias que les proponemos, y eso es ganancia neta, a no dudarlo.

Debíamos aprovechar más momentos para buscar una mayor cantidad de lectores para nuestros sitios. Otra idea que pongo nuevamente a debate.

La grafía de Gadafi, Google y el diarismo

En otras ocasiones hemos analizado lo que ha significado el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para los medios y la influencia que vienen ejerciendo en diversos ámbitos.

Hace unos meses, cuando se publicó en este mismo blog el trabajo San Google no existe, un grupo de seguidores ofreció sus consideraciones, y aunque nunca se cerró el debate, las opiniones diversas y contrapuestas, dieron una idea de qué se piensa sobre un tema de tanta actualidad como ese.

Ahora, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de aprobar el uso de la fuerza contra Libia y ese país no deja de estar en los titulares de la mayoría de los medios de comunicación del planeta, sale a la palestra pública una discusión menos prorfunda y seria si se compara con la amenaza real que se cierne sobre aquel pueblo africano.

Por lo tanto, no voy a reflexionar aquí sobre el conflicto, sus antecedentes y los oportunismos ligados a él, pues otros especialistas han estado abordando las interioridades de aquella región y las características del país, que ha sido liderado durante muchos años por Muamar el Gadafi.

Quiero determe entonces aquí, para entender, nuevamente, que como dije tiempos atrás, San Google no existe y debemos todos tener conciencia de cómo utilizar esa importante herramienta, pero sin dejarnos guiar ciegamente por todo lo que ella nos devuelve o mejor, nos trata de imponer.

Existe una herramienta de Google, denominada Google Trends, que muestra los términos de búsqueda más populares del pasado reciente.

“Las gráficas de Google Trends representan con cuánta frecuencia se realiza una búsqueda particular en varias regiones del mundo y en varios idiomas. También permite al usuario comparar el volumen de búsquedas entre dos o más términos. Una característica adicional de Google Trends es la posibilidad de mostrar noticias relacionadas con el término de búsqueda encima de la gráfica, mostrando cómo afectan los eventos a la popularidad”. Así se autodefine Google Trends en su página de inicio y como tal se emplea cuando de un análisis sobre este particular se trata.

Pero los medios impresos en idioma español, ya bien los diarios, las revistas, agencias de prensa, publicaciones en Internet, etc, utilizan el nombre de manera indistinta y al parecer no se vislumbra un acuerdo que logre uniformar la grafía del nombre del líder libio.

Fue así que nos dimos a la tarea de buscar información para tratar de unificar, al menos en Juventud Rebelde, la manera en que lo escribiríamos y  durante una indagación reciente en esa herramienta para comprobar cuál era la palabra más usada en ese buscador para encontrar información del líder libio, los resultados  indicaron  que la frase más usada entre las tres comparadas, en las principales regiones y ciudades del mundo, incluso en habla hispana, es Muammar al-Gaddafi.

Sin embargo, por otro lado, la Fundación BBVA, patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, y asesorada por la Real Academia Española, cuyo objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, hizo circular la siguiente nota:

Muamar el Gadafi, grafía correcta del nombre del dirigente libio

La escritura correcta del nombre del dirigente libio es Muamar el Gadafi.
En las noticias sobre las protestas y manifestaciones que se suceden en Libia contra el régimen el nombre del dirigente Muamar el Gadafi aparece escrito de diversas formas: Muammar El Ghadafi, Muammar Al-Ghaddafi, Moammar Al Ghadaffi, Muamar Al-Qaddafi…

Si se transcribe el nombre del árabe al español, para que se pronuncie de una forma similar, lo más adecuado es Muamar el Gadafi, si bien es también correcta cambiando el artículo el por al: Muamar al Gadafi.

También han aparecido noticias en las que se ha mencionado a uno de sus hijos, cuyo nombre se transcribe como Saif al Islam Gadafi.

Fundéu BBVA
www.fundeu.es

Volvemos aquí, nuevamente, a enfrentarnos a una dicotomía que en los últimos años ha estado incidiendo en muchas esferas del mundo de la comunicación y que está estrechamente vinculada con lo que cada día hacemos en los medios.

Pregunto:  ¿Cuál es verdaderamente la escritura correcta para mencionar al líder libio en el idioma español? ¿Debemos guiarnos por lo que herramientas como Google Trends nos indica, que además, está muy relacionado con el posicionamiento de nuestras páginas en Internet? ¿Es mejor seguir las recomendaciones de la Fundéu BBVA? ¿Acaso el uso del término que nos propone esta última institución, significaría perder posibilidades de posicionamiento en Internet y en su buscador principal, Google? ¿Y el internauta, no tiene vela en este entierro? ¿Acaso estamos llegando al
inicio del período de incomunicación entre los seres hablantes? ¿Nos supeditamos a Google o a la Real Academia Española?

Muchas preguntas, bienvenidas otras respuestas.