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¿Cuál es la prioridad en una página web?

A la pregunta que formulo en el título se le pueden dar unas cuantas respuestas. Todo depende de sobre qué prioridad hablemos. Si es editorial, referida a los contenidos netamente, muchos tendrán opiniones diversas y encontradas sobre cómo dar una noticia, la agilidad, la celeridad que se necesita, la urgencia de decir primero, la competencia de otros medios alternativos a los tradicionales, en fin, serían muchas las maneras de acercarse y poder responder a una situación que nos pone a pensar qué prioridad ofrecemos a los contenidos en Internet.

Sin embargo, admito que ese tema es muy, pero muy complejo y depende de muchas miradas, pues ya sabemos que la información en este mundo globalizado pasa por diversos matices antes darse a conocer y no es mi interés hoy analizar tales cuestiones.

Prefiero, en aras de mantener el perfil que he defendido para este blog, que reflexionemos sobre algunos aspectos relacionados con la prioridad que ofrecemos, en cuanto a ubicación, espacio y tiempo, a los materiales que publicamos en nuestras páginas web.

Y lo digo ante el dilema vivido recientemente sobre la ubicación y permanencia de cierta noticia vinculada al tema del deporte en un espacio privilegiado de la web de Juventud Rebelde, ante lo cual surgieron disímiles posiciones sobre dónde ubicarla mejor, para darle mucho más preponderancia, o mantener el estilo más tradicional de ubicación de ese tipo de noticias, donde el lector se acostumbró a encontrarla.

Pudiera parecer poca cosa que nos pongamos a analizar si ponemos aquí o allá una nota, pero estaríamos subestimando nuestro más preciado tesoro: el lector.

Sépase que la primera y más alta defensa que hago en la publicación web es la necesidad de informar, por encima de todas las cosas.

Pero una vez que tenemos en la mano la información, podemos malograrla si no le damos una ubicación certera en correspondencia con su importancia intrínseca y, además, con el privilegio que le demos a la hora de ubicarla para que sea leída en la pantalla.

Porque, de qué vale tener una noticia de alta trascendencia, si la “escondemos” y no la hacemos visible en el momento oportuno y en el lugar adecuado.

Debemos aprender a dar prioridad en nuestras páginas web, lo que también lleva aparejado un mejoramiento en la titulación de las noticias, pues a veces observamos encabezados genéricos que solo lo entiende quien lo creó y la noticia, el gancho, se pierde en palabras que no transmiten nada.

Defiendo, por encima de todo, la visualidad de cuanto hacemos y creo que tenemos responsabilidad con la enseñanza de nuestros lectores, sobre todo con los más fieles, quienes, habituados a nuestras maneras de comunicarnos con ellos, pueden sentir decepciones si les cambiamos sus maneras de mirarnos cada día en la web. Ser consecuentes con ellos y darles la prioridad que merecen,   es una buena forma de mantenerlos juntos a nosotros. De lo contrario, buscan otros sitios para satisfacer sus ansias y en ese preciso instante, hemos perdido mucho del camino recorrido.

Pensemos sobre ello. Los espero como siempre con sus sabias opiniones.

Las tendencias, cómo medirlas

No he olvidado el compromiso hecho en el post anterior sobre divulgar algunos aspectos del libro de Ramonet sobre Periodismo, pero quiero antes de exponer en este espacio algunas ideas del interesante texto, acercarme a ciertas lógicas de la comunicación en la web y que en muchas ocasiones los editores en Internet no tomamos mucho en cuenta.

En otras oportunidades hemos hablado de las consideraciones editoriales que se tienen en cuenta para la ubicación de los textos en la web, que rompen con el tradicional esquema de los periódicos impresos, en los cuales se sabe qué es lo más importante no solo por el contenido propio de lo que se dice, sino, y en un nivel similar, por la ubicación que se le otorga en cuanto a las páginas y el lugar dentro de ellas.

Sin embargo, en la web,  los diversos contenidos que vamos a difundir ocupan el espacio de una pantalla, no solo de una computadora de escritorio o laptop, sino en los diferentes dispositivos móviles o “de mano” que en el mundo permiten navegar en Internet, y si queremos “navegar” por “dentro” no nos queda más remedio que utilizar las lógicas creadas para movernos dentro de ella. Desde el mouse, hasta el dedo en los dispositivos táctiles cada vez más comunes, pasando por ciertos inventos que ya se hacen cada vez más frecuentes y que utilizan hasta los movimientos corporales en tales menesteres.

Por lo tanto, sabemos de antemano que lo que se ponga en esa denominada primera pantalla es lo que editorialmente queremos resaltar como medio, ya bien por la importancia que le otorgamos desde nuestros perfiles comunicativos, o por la trascendencia intrínseca de la misma, o por el impacto mediático que deseamos lograr.

Pero, ¿acaso esa importancia que le damos desde el medio, es la misma que le otorga el lector-internauta? ¿Que se le dedique el espacio principal con imagen y texto a cierta nota, garantiza que sea lo más leído dentro del medio en la web? ¿Qué otros parámetros pudiéramos tener en cuenta para medir qué es lo que más impacto ha tenido dentro de lo publicado? ¿Alcanzan las estadísticas para tales empeños? ¿Los comentarios a las notas en la web son el indicador buscado? ¿Podría haber otros?

Son interrogantes sobre las que debemos meditar para saber cómo logramos mayor eficiencia en el trabajo dentro del cibermundo, en un contexto donde no solo vale lo que se diga, sino cómo se diga y donde se ubica.

Ejemplos existen muchos, pero en los últimos días, por ejemplo, he monitoreado tales prácticas en un medio muy cercano y a cada paso se revela que si bien el medio trata de influir en la opinión de quien lo lee, ubicando editorialmente los trabajos más importantes en los lugares preferenciales de la página, el lector, que se va entrenando en cómo lee y qué lee, busca lo que más le interesa y muchos lo demuestran dejando en las cajas de comentarios sus criterios sobre el particular. Para mi, por ahí anda uno de los nuestros medidores y no deberíamos subestimarlo.

Y no estoy minimizando el papel de las estadísticas para conocer cómo influye cada acción que tomamos, pero especial atención sugiero ofrecer  a las cantidades de comentarios que generan las noticias que ponemos en la web. El impacto que logra tal método no parece subestimable a la luz de las transformaciones que ocurren en quienes cada día se acercan más a nuestras propuesta y se van convirtiendo en parte natural del propio medio.

A  lo mejor, no encuentro apoyo total a estas ideas, pero quería compartirlas para provocar, como casi siempre hacemos en este espacio, el debate sano y enriquecedor, que nos permita, a todos, seguir aprendiendo y asomarnos con nuevas reflexiones al mundo infinito de la Era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Por acá estaré para escucharlos o mejor, leerlos.