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La ortografía y los blogs

Bueno, regreso con un tema ya abordado en este mismo blog, pero ahora lo hago desde una perspectiva diferente y en la que no había pensado, pero que vino a colación esta tarde, mientras en el Consejo de Dirección del diario analizábamos algunos temas relacionados con la publicación y las evaluaciones del personal.

Resulta que Juventud Rebelde y otros medios cubanos, como muchos fuera del país, promocionan los blogs de sus profesionales de distintas especialidades, para darle visibilidad a esos espacios y a la vez, generar desde la propia página la posibilidad de que cada quien dentro del órgano pueda tener un lugar para el debate, la discusión y el intercambio de conocimientos desde sus bítacoras personales.

Pero, la pregunta que surgió con mucha fuerza fue ¿qué sucede, si en esos espacios, un profesional X no cumple con ciertos requisitos para publicar en Internet, como por ejemplo, tener faltas de ortografía, algunas hasta garrafales? ¿Hasta dónde el medio es responsable del blog? ¿ No se trata en este caso de la responsabilidad individual del profesional, el cual se supone que si trabaja en un periódico, no debe, y no puede, tener deslices de este tipo? ¿Debemos promover el blog, aunque tenga faltas de ortografía, por supuesto solo imputables al autor y no al medio? ¿Lo dejamos de publicar, hasta que el autor “arregle” lo que está mal hecho? ¿Se pone, como condición primaria para publicar un blog en un medio de prensa algo así como “si tiene faltas de ortografía, mejor busque otro lugar para su blog”? O la pregunta debía ser, ¿debe admitirse que un profesional de un medio de prensa, pueda tener faltas de ortografía, más allá de la campaña nacional por resolver tal situación?

Sé que son demasiadas preguntas, pero también entran al debate, no queda otra alternativa si queremos llegar a la verdad sobre algo que nos aparece de pronto y sobre lo que existen múltiples opiniones.

Desde mi perspectiva, el rigor debe estar en el centro de cualquier actividad profesional y si hablamos de Periodismo, es elemental que el tema de la ortografía ocupa un primer plano.

No concibo periodistas, fotográfos, correctores, editores, con faltas de ortografía. Y ello también depende de la exigencia, de la manera que veamos cada momento de nuestra vida profesional.

Queda en ustedes enriquecer, disentir, provocar, opinar, ofrecer sus siempre útiles valoraciones. Los espero.

La interactividad no puede ser en una sola dirección

Ahora que las nuevas tecnologías nos ofrecen oportunidades de retroalimentación antes insospechadas, los profesionales de los medios debemos aprovechar más las facilidades de interactuar con nuestros lectores.

Y lo digo porque noto, en los escasos sitios cubanos donde se ha habilitado la oportunidad de ofrecer comentarios a los trabajos periodísticos, que luego que un lector ofrece una opinión, pocas veces, y me incluyo, se agardece el comentario hecho, o se amplia el tema por parte del autor o se discrepa de algo dicho por alguien sobre lo que escribimos.

Debemos aprender todos, en esta nueva era, a convertir el intercambio de ideas, el debate, la polémica en un arma más para el mejoramiento humano y entre todos encontrar las verdades en cualquiera de las esferas de la vida.

Aunque parezca que teorizo, realmente no lo hago, pues lo que quiero compartir entre mis colegas y entre quienes lean este post, es la necesidad de aprender a usar las herramientas que la web nos ha puesto en las manos.

La posibilidad de comentar las noticias, algo inédito cuando hablamos del periodismo tradicional o impreso, es ahora algo real y ayuda a promover opiniones encontradas sobre diversos aspectos de la realidad, sin embargo, para la mayoría de los profesionales, esto se ha convertido en referente solo para saber que leyeron su trabajo, pero no lo han visto como una posibilidad adicional de interacción, con un segundo momento para ampliar sus juicios o criterios sobre el tema abordado.

La interactividad, una de las herramientas que más puede y debe usarse en Internet, no puede ser en una sola dirección, de lo contrario está casi llamada al fracaso. Si un lector opina, sugiere, disiente de lo escrito por un periodista, el profesional de la prensa debe, en un primer lugar, agradecer la opinión, porque es señal que hubo interés en su trabajo, pero además hay que pensar en que el enriquecimiento del trabajo ha sido garantizado con las opiniones de otros que tuvieron una percepción diferente sobre un tema en particular.

Por eso invito a los profesionales de los medios que cuentan con la posibilidad de hacer comentarios a las noticias, a no dejar en la improvisación o en el olvido el comentario, aunque sea solo uno, sobre su trabajo periodístico. El lector agradece conocer que ha sido tomado en cuenta, y el periodista debiera entender que ya forma parte de las nuevas rutinas en el siglo XXI el intercambio abierto, sincero, franco, con sus destinatarios.

Otra de las maravillas que nos ha traído la era de las nuevas tecnologías.