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Del cara a cara a la entrevista on line

Los tiempos que corren, ya sabemos, andan cambiándolo todo. Y dentro de ese escenario global, el mundo de la comunicación está “sufriendo” los mismos impactos que la vida misma, sobre todo ante las complejidades que surgen con el empuje,  casi imparable, de las nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones en todos los órdenes de la existencia humana.

Otros desafíos están llegando, también, en las diversas formas en las que se está transformando la manera de intercambiar ideas, pensamientos, maneras de pensar, proyectos de vida, aspiraciones personales, necesidades informativas.

Tanto es así que, según estudios de algunas empresas especializadas, se aprecia una sensible disminución en el correo postal tradicional que habitualmente se dirigía a los medios de prensa y en general entre las personas dentro de los propios países y entre naciones distantes, pues la aparición de las salas de chateo a través de Internet, el correo electrónico, foros debate, el uso de la telefonía celular y sus dispositivos cada vez más complejos, y más reciente en el tiempo el surgimiento de las redes sociales, cambiaron, al parecer para siempre, las maneras en que los seres humanos nos comunicamos.

En el caso del Periodismo siempre han existido reglas, que ahora, de pronto, parecen tender a su modificación, sino a su desaparición. Una de ellas está estrechamente vinculada a los géneros periodísticos, específicamente la entrevista en su concepto más tradicional.

Hace poco, una joven profesora me solicitaba una entrevista para hablar de estos temas y me decía que la quería hacer cara a cara, nada de correo electrónico o Internet, argumentaba, porque ese medio es muy frío para un objetivo como el que persiguía, me dijo.

Y a partir de ahí comencé a meditar en las experiencias que en los últimos meses el propio periódico Juventud Rebelde ha venido impulsando con las entrevistas on line, donde desde nuestra redacción personalidades de la vida política, deportiva, cultural o social, han aceptado responder las preguntas que desde cualquier rincón del mundo, los internautas han tenido a bien realizarles.
Nueva experiencia, nuevos desafíos.

Pero creo que también debemos analizar, como siempre trato de hacer en mis post, las ventajas apreciables, y también, por qué no,  los inconvenientes que trae, muchos de  ellos a tener en cuenta a la hora de entender el desarrollo de las mismas.

No niego, por supuesto, que esta nueva forma está en sintonía total con una de las reglas de la web, aquella que tiene que ver con la interactividad, pues nada mejor que una entrevista on line para desplegar las más amplias ideas sobre como debe funcionar Internet en el intercambio medio-lector.

Es verdad que este tipo de entrevistas posee ciertas cualidades de comunicación hasta hace poco escasamente usadas o no aprovechadas en toda su dimensión, como es el intercambio abierto, en vivo, entre el entrevistado y sus lectores, la inmediatez, la posibilidad ilimitada en tiempo y espacio, la amplitud temática, el horario ajustable a necesidades de ambas partes, anuncio anterior de la entrevista con la posibilidad de acumular interrogantes para responder, pausadamente,  antes del  momento en que transcurre el acto, la ampliación mediante hipertexto de infinitas cantidades de información que enriquecen el contacto.  Podrían ser muchas más.

Pero, cuidado, que siempre tiene sus pequeños inconvenientes, que debemos tomar en cuenta para que todo trascurra según lo previsto. El más peligroso de los riesgos, creo yo, está directamente vinculado a la identidad. Me explico. Recuérdese que hoy en Internet, la suplantación de identidades es muy común a través del falseado de datos de quien escribe y eso no puede desconocerse. Si todo el mundo en la web actuara bajo principios de plena transparencia, no habría problemas, pero cuántos hoy, por disímiles razones, no dan “la cara” y se esconden tras seudónimos, direcciones de correo falsas, suplantan nombres propios o de empresas o entidades o simplemente, inventan para ver cómo les sale el juego.

La oportunidad y la posibilidad de hacer entrevistas on line, desgraciadamente, no es común en nuestros medios, pero debía convertirse en otra posibilidad más de intercambiar entre entrevistados y sus múltiples, diversos y amplios entrevistadores.

No obstante, me queda dando vueltas en la cabeza la afirmación de la joven profesora que desea un  encuentro conmigo. ¿Frialdad solamente?  Invito a reflexionar sobre este nuevo tema.

A puro debate

Amigos, primero que todo, unas disculpas por mi relativa pérdida de unos cuantos días,  sin poder actualizar este post. Imagino que la mayoría de los asiduos a mi blog, entiendan el por qué he estado semiperdido, pero no ausente, de mi espacio habitual.

Sin embargo, las opiniones de un joven de la UCI a mi último post, me han hecho retomar el camino de escribir algunas ideas que había dejado en el tintero cuando me dieron la noticia de la nueva responsabilidad que he asumido.

Me preguntó la profesora Elaine Díaz si luego de que asumiera mi nueva tarea, mantendría el blog, y mi respuesta fue inmediatamente positiva, porque conozco y he venido defendiendo desde que comencé en esta “aventura” que no hay mejor manera que predicar dando el ejemplo.

Poco puede hacerse y discutirse, sin el conocimiento mínimo de cómo anda este mundo de la Era de la Informatización o del Conocimiento, como algunos teóricos gustan llamar a este período de los últimos 10 o 15 años, y como un principio que he aplicado aquí ha sido, por sobre todas las cosas, multiplicar al debate sobre los temas de Internet, las nuevas tecnologías y el Periodismo, no hay otra fórmula que no sea  continuar con este post y seguir promoviendo el intercambio diverso.

Organizar las ideas, seguir el camino y buscar nuevos derroteros para continuar haciendo el periodismo en el que creemos y necesitamos, lleva tiempo, debate, contrastar opiniones, ofrecer criterios, oír sugerencias, buscar fórmulas nuevas, aplicar otras que dieron resultado, medir alcances, no permitir retrocesos, en fin, es un gran duelo donde el debate tiene ser salir como el gran vencedor.

Esto es lo que he hecho en los últimos días, me he tomado un descanso breve para coger el impulso necesario y seguir escribiendo sobre temas de esta índole, el objetivo primero y final de cibereditor.

Quiero insistir, ahora, nuevamente, en el tema de la necesidad de una mayor participación de los periodistas en los debates que en torno a un trabajo suyo  se genere en páginas dinámicas, donde la posibilidad de hacer comentarios enriquece el trabajo profesional.

Debemos ganar en la cultura del debate, franco, sereno, sincero, respetuoso, divergente, profesional. Y lo importante es que no debemos estar ausentes, ni por un minuto, de esa tormenta de ideas que son los comentarios a los trabajos en la web. Es, al menos, mi convicción.

Y no se trata, creo yo, de cuestionar cada aspecto que se diga o una opinión diferente a la nuestra, sino de aportar nuevas luces, otros matices del fenómeno para enriquecer las visiones de quienes leyeron, interiorizaron y decidieron ofrecer sus puntos de vista.

Nos hace mucha falta conocer cómo piensan los otros, las verdades se construyen desde la diversidad de criterios, en la búsqueda más cercana al ideal de lo que queremos expresar. No se puede pretender que cada quien siga exactamente lo que uno dice, ni que las ideas que se expongan sean compartidas ciento por ciento por todos los que nos leen.

La llegada de Internet, he dicho en otros post, nos está revelando retos jamás imaginables en la comunicación, de entenderlos, desde el debate y la oportunidad, estamos necesitados todos.

De lo contrario, la posibilidad de hacer comentarios no se convierte en el camino ideal para el medio sino en un fin que no aporta nada a los retos de estos tiempos.

La conclusión debe ser clara, debemos debatir en nuestros medios ante el reto que tenemos de hacer que lo que pongamos en la web tenga mayor credibilidad.

Tiene que ser también a puro debate. Por eso dejo abierto, valga la redundancia, el debate.