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Microsoft Word, de las dudas a las deudas

En mi anterior post traté de acercarme a un tema de suma actualidad en la realidad educacional cubana: la ortografía. Y reconozco que se ha ido tratando con mayor profundidad en los últimos tiempos, aunque no tengo la dimensión exacta de los pasos dados para enfrentar el asunto.

No solo las pruebas de ingreso a la Universidad van a resolver el déficit que los más jóvenes acumulan en cuanto a su preparación para el dominio de la lengua materna y que arrastran desde los grados inferiores, víctimas, ya se sabe, de deficiencias en el sistema educacional, muchas de las cuales se tratan de resolver ahora con políticas de emergencia.

Pero más allá de la cruzada institucional, ahora quiero acercarme a los daños o beneficios que las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones provocan en quienes hoy las utilizan para saldar sus dudas o deudas, podemos decir, con una formación llena de lagunas en cuanto a la ortografía, la redacción y otros conocimientos.

Alguien decía hace poco que no se preocupa mucho cuando escribe en una computadora, en Word, pues el software le “corrige” lo que teclea. ¿Por ahí anda la solución para este tema? ¡Cuidado! Estaba leyendo en estos días un texto que me presentaron. Luego de una mirada rápida y al guiarme por las “marcas” que el Word hace, ya bien el subrayado rojo para “decirnos” que una palabra está mal escrita o ya bien verde para “indicar” una falta de concordancia, encontré de todas formas un mas sin acento, que lo llevaba, pero que el susodicho programa no “entiende” para que se usa y por lo tanto,  no lo tenía “marcado”.

Es solo un ejemplo. Podrán pensar que exagero. No se puede confiar todo a la computadora. Si bien alguna duda resuelve cuando se pone una palabra, creo que debemos rescatar el uso de los diccionarios, que tan poca utilización aprecio se le da en las escuelas y en otras instituciones.

Se confía mucho, también, en los buscadores en Internet. La dinámica de un periódico diario impreso impone un ritmo a veces trepidante y con él las consultas que se deben hacer cuando surgen dudas con palabras o hay términos que no están claros.

Así, se ha hecho práctica buscar auxilio en el siempre útil, pero demasiado valorado, Google, que nos muestra en sus resultados la manera de escribir la palabra y las veces en que aparece, pero ¿es acaso la cantidad de veces en que el término está presente, un indicador de que está bien escrito? ¿No será mejor consultar otras fuentes especializadas que nos permitan tener una certeza superior de lo que buscamos? ¿Son los diccionarios on line, la solución ideal? ¿Es confiable el Encarta?

Miren, son algunas reflexiones que me hago a cada momento,  sobre todo cuando muchos confían ciegamente en que las tecnologías van a resolver dificultades que pasan por tener una buena formación desde los primeros años de la vida.

Como dije también hace poco, leer, leer y leer, por ahí pasa inexorablemene cualquier solución. La lectura ha sido una de las recetas más antiguas para enfrentar la mala ortografía. Internet hoy, dicen los estudiosos, está reduciendo ese hábito. ¿Será cierto? ¿Nos quedamos sin solución?

Otras opiniones son bienvenidas, como siempre.

¿Clasificamos bien las informaciones en la web?

En las redacciones tradicionales de nuestros medios, salvo alguna que otra excepción,  los periodistas están ubicados en distintas áreas de trabajo.  Es común que encontremos los espacios separados en departamentos como Nacionales, Internacionales, Deportes y Cultura y dentro estos, la especialización por temática es la más recurrente, pues ha sido así durante mucho tiempo.

La llegada de la web y la organización de los flujos productivos para Internet, representan un nuevo escenario, al igual que la manera de interactuar entre los profesionales y el soporte hacia el cual destinarán su labor, que ha estado mediada constantemente por las formas de ofrecer cobertura a los acontecimientos noticiosos.

El nacimiento y desarrollo de las páginas web representó el traslado de rutinas y fórmulas probadas en los periódicos de papel hacia la red. Fíjense si es así que aun hoy, cuando se construyen páginas periodísticas, los botones de enlace intentan reproducir la organización tradicional con la cual hemos acostumbrado a los lectores desde el surgimiento de los periódicos impresos.

Y creo que seguirá siendo así por mucho tiempo, ya que no se puede violentar a la mente humana, precondicionada a realizar acciones aprehendidas de generación en generación.

Ante tal disyuntiva, hemos tenido, en los últimos tiempos, que pensar un poco más sobre este aspecto, y la forma en que se clasifican las informaciones en la web no ha estado ajena a la hora de idear, por ejemplo, el rediseño de un medio de prensa en Internet, si se pretende alcanzar una alta efectividad con la nueva propuesta, sobre todo tomando en cuenta que el público al que se está dirigiendo el mensaje, es mucho más amplio y diverso en su manera de pensar, que el que tradicionalmente teníamos en los periódicos diarios.

Por ello creo que no debe subestimarse el tema. Invito a reflexionar, por un momento, si debemos mantener estrictamente la clasificación por temas como hemos hecho hasta el momento.

Por ejemplo, en la mayoría de los medios en Internet encontramos, ya bien en la barra derecha, o a la izquierda o en botones debajo del cabezal o identificador, las temáticas por las cuales “navegar”. Así Internacional, Deportes, Cultura, Política, etc, sirven para ubicar y enlazar los contenidos de acuerdo con el tema en cuestión. Sin embargo, ante la amplitud de acontecimientos que generan noticias y la diversidad en las formas de su obtención, se viene dando algo así como una mezcla entre todos ellos, que más que aclarar tiende a confundir.

Respondamos algunas de estas preguntas y luego saquemos algunas conclusiones. ¿Dónde ubicar una información que se genera dentro de un país X, pero que su contenido noticioso nada tiene que ver con ese contexto? ¿La visita de un presidente de otro país a Cuba, dónde se pondría, en la sección Cuba o en Internacionales, o en Política? ¿Un recorrido de una personalidad cubana por el exterior va a Cuba o a Internacionales? ¿La asistencia de un primer ministro X  a un juego de baloncesto, en un campeonato del mundo fuera de su país, debe ubicarse en Deportes? ¿Cuando Shakira cantó en la clausura de la Copa del Mundo de fútbol Alemania 2006, era una información deportiva o para las culturales? ¿La celebración de un aniversario de la independencia de un país, dentro de una institución, por ejemplo, cubana, donde se ubicaría? ¿Y la caída del precio del petróleo, solo es un acontecimiento estrictamente ecónomico, o también lo roza la política, las relaciones internacionales, etc?

Por supuesto que existen especialistas en bibliotecología, que estudian este tipo de problemática y tendrán respuestas para estas interrogantes, pero sé, también, que la vida pone trampas a cada paso y para ellos debemos buscar todos las soluciones posibles.

Clasificar las informaciones en Internet va más allá de su ubicación física o virtual en un espacio predeterminado o un botón establecido, pues forma parte de la manera en que hacemos más orgánico nuestro sitio web, lo que se traduce en mayor calidad en el trabajo.

Son algunas ideas que me gustaría debatir. Espero otras consideraciones.