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Cuando la noticia está en el comentario

“Y Polonia gana el mundial en 4 sets 18 a 25, 25 a 22, 25 a 23 y 25 a 22, justo ganador”.

Así escribió en la caja de comentarios de una información sobre el Mundial de voleibol, rama masculina, un internauta de Granma y con ello dio “el palo periodístico” al revelar quién se había coronado en el campeonato de la disciplina con sede en Polonia.

Pudiera parecer intrascendente el hecho de que un lector sea quien ofrezca la valiosa información, pues con la interconexión mundial en la que vivimos, muchas noticias “vuelan” más rápido que el más moderno de los aviones.

Sin embargo, traigo a colación el hecho por lo significativo que resulta como ejemplo de cómo van cambiando las dinámicas de la comunicación a partir de las posibilidades que ofrecen hoy las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Pensemos por un momento que tiempos atrás, antes de la llegada masiva de las tecnologías, quien primero informaba era el medio de prensa, que tenía acreditado a un periodista, al que se le paga porque cubra la información, le ofrece los recursos a su alcance para que pueda realizar la cobertura, etc, y por esa vía, es decir, el profesional entrenado para tales lides, siempre nos enterábamos del resultado.

Ahora, un lector ha colgado un breve texto de 23 palabras en la caja de comentarios de una noticia de Granma, y nos ha dado la noticia, sin que medie, en este caso, la función social del periodista, como tradicionalmente lo hemos visto.

Hace poco, igualmente, en una nota sobre este deporte, otro internauta o no sé si el mismo de la ocasión que narro, fue describiendo, segundo a segundo, los pormenores de uno de los partidos del mundial de voleibol, y lo hizo en la caja de comentarios de una noticia relacionada con el evento y Granma fue publicando los resultados de aquel partido por esa vía.

Ello nos lleva a hacernos varias interrogantes. ¿Por qué no fuimos capaces, como medio, de hacer lo que el lector pudo hacer? ¿No tenemos capacidad o nos falta emprendimiento? ¿Perdemos el monopolio de la información ante acontecimiento tales? ¿El famoso y muy comentado periodismo ciudadano se impondrá en el futuro de esta profesión? ¿Hasta dónde estaremos dispuestos a “ceder” en la primicia de las noticias? ¿Estamos conscientes de las amenazas que imponen sucesos de esta naturaleza?

Es verdad, que por otro lado se corren riesgos ante la veracidad o no de la información que nos ofrecen, pero en esta ocasión el lector demostró seriedad, puesto que al final el resultado era tal cual nos lo estaba diciendo.

Las preguntas podrían ser muchas otras. La realidad es que mientras más lentos seamos desde los medios en ofrecer visiones como esta, y no palpitemos y conozcamos a fondo que la instantaneidad es ya intrínseca a los modos de hacer del Periodismo actual, poco podremos hacer ante situaciones similares y siempre habrá alguien que nos dé el “palo periodístico”, ya bien desde su móvil o bien, como en este caso, desde la caja de comentarios de una noticia publicada en Granma.

Nada, algo más para meditar entre quienes estamos inmesos en el mundo intenso del Periodismo y la comunicación. Otra alerta ante los desafíos futuros, otra señal para tomar en cuenta. Ya, hace mucho rato, perdimos el monopolio, debemos tener cuidado, podemos perder la esencia misma y podríamos quedarnos en nada. Pensemos.

¿Hasta dónde concedemos?

En otras oportunidades he reflexionado en este espacio sobre el desafío que ha significado para los medios de prensa enfrentarse a dinámicas nuevas de la comunicación actual y en especial hemos debatido sobre los comentarios a las noticias en la web.

En momentos anteriones he recibido juicios diferentes sobre cómo actuar ante tales circunstancias,  cuando se miran las prácticas tradicionales en la relación emisor-receptor y que de alguna manera ha hecho cambiar enfoques sobre cómo proceder sin tener que renunciar a los objetivos esenciales del medio.

Dentro de esa complejidad, marcada por muchas personas y muchos criterios diferentes, he defendido y continúo defendiendo la necesidad de ciertos límites, más ligados a principios morales que a otros enjuiciamientos, con lo que a veces ciertos visitantes de este post pretenden dictar lecciones de una libertad que ellos no predican. Pero eso último es asunto para otro momento.

Los comentarios en las páginas web nacieron para quedarse, pero tienen un orden y todos debemos respetarlo.

No vale mucho quien solo busca espacios para la ofensa y no para el debate, quien anda escaneando espacios para ubicar sus descargos y no para argumentar con razones convicentes sus puntos de vista diferentes.

Es lo que sucede a veces con ciertos asiduos a comentar en espacios con tales fines, y que aparecen con sus notas llenas de odio y resentimiento, solo para ofender y provocar, no para debatir y socializar.

Entonces, uno se pregunta, ¿acaso eso es lo que algunos acuñaron y muchos se creyeron que es la muchas veces mencionada y poco practicada libertad de expresión? ¿Semejante proceder debe ser admitido en los medios de prensa? ¿Las malas palabras o las ofensas personales deben encontrar espacio en los comentarios de nuestros medios? ¿ Por qué algunos acuden a esos métodos, desde mi punto de vista poco éticos, y no al debate desnudo y sin ningún temor? ¿Cuántos no lo hacen escudados en identidades falsas? ¿No es eso también cobardía?

Los medios estamos en el proceso de aprendizaje y no estamos exentos de errores a la hora de definir qué hacer en cada momento.

Sin embargo, nuestra función no puede ser hacerle el juego a quienes buscan que caigamos en sus trampas bien diseñadas. Cada sitio web pone sus normas y los internautas deben adaptarse a ellas. No debemos conceder mucho más de lo que situamos como condición primera para aparecer en nuestros medios, es también una fórmula para “enseñar”,  si de alguna manera podemos llamar a ese ejercicio de regulación y moderación de los contenidos.

Y no me vayan a decir ahora que es censura, porque tendría muchos ejemplos a mano, allende las fronteras de Cuba, de ciertos paladines y abanderados de la “libertad de prensa”, que niegan con su proceder diario lo que pretenden criticarnos a los de esta Isla caribeña.

De todas formas, espero por las divergencias para construir entre todos las opiniones que acompañen esta nueva entrega.