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Y tú, qué prefieres, la web o el impreso

Ante esa disyuntiva pueden estar debatiéndose hoy muchos profesionales de los medios de comunicación, quienes ante la aparición de Internet y los adelantos tecnológicos a ella asociados han visto que los espacios de realización periodística pueden estar cambiando de una manera más rápida de lo habitual.

Pero no se trata solamente de la postura que pudieran asumir los periodistas y otros comunicadores; también cuenta en este análisis qué piensa el receptor, quien también cambió su relación con el medio a partir de la expansión de la web.

Y me nació la pregunta luego de que un colega, muy interesado en publicar en el medio impreso que dirijo, me enviara un correo electrónico aclarándome que un extenso e interesante artículo, el cual le había solicitado reducir o dividir en varias partes.  El referido profesional me confesó en el intercambio de correos electrónicos, que su aspiración era que el periódico le publicara el trabajo, aunque, decía “lo envié a un medio digital que ya me publicó la primera parte, pero creo que Uds. no compiten, ellos son solo WEB y tu texto”, concluía la comunicación.

Después de leer tal confesión, volví a meditar sobre cómo seguimos viendo hoy a los medios llamados tradicionales y cómo se aprecia la web. Las miradas al fenómeno son tan diversas como opinantes existan para debatir, pero no debemos rechazar el análisis más allá de estereotipos creados.

Creo firmemente en que la “tecnologización” de nuestra vida cotidiana, trae aparejado diferentes miradas a la manera de acceder a la información pública y no debe desecharse ninguna de ellas, no ya en un país subdesarrollado como Cuba, donde el impacto de Internet y de los medios de comunicación digitales aún no es el que se aspira, que como todo sabemos se lo debemos en gran medida al bloqueo de Estados Unidos contra nosotros. Hablo también de otros muchos lugares con alta conectividad, donde siempre habrá, allá, en lo más último alguien que deseará acceder a la información a partir de lo más tradicional.

Esa realidad de la anécdota que les hago, puede reflejar cómo aún para muchos, los periódicos impresos siguen siendo lo más importante para su realización profesional y aunque ya comienzan a reconocer a la web como una salida nada despreciable en su labor, les queda todavía aquello de que lo que no sale impreso, no ha sido noticia.

Paradojas de la era moderna. Contradicciones sobre las que hay que meditar.

¿Cuál es la prioridad en una página web?

A la pregunta que formulo en el título se le pueden dar unas cuantas respuestas. Todo depende de sobre qué prioridad hablemos. Si es editorial, referida a los contenidos netamente, muchos tendrán opiniones diversas y encontradas sobre cómo dar una noticia, la agilidad, la celeridad que se necesita, la urgencia de decir primero, la competencia de otros medios alternativos a los tradicionales, en fin, serían muchas las maneras de acercarse y poder responder a una situación que nos pone a pensar qué prioridad ofrecemos a los contenidos en Internet.

Sin embargo, admito que ese tema es muy, pero muy complejo y depende de muchas miradas, pues ya sabemos que la información en este mundo globalizado pasa por diversos matices antes darse a conocer y no es mi interés hoy analizar tales cuestiones.

Prefiero, en aras de mantener el perfil que he defendido para este blog, que reflexionemos sobre algunos aspectos relacionados con la prioridad que ofrecemos, en cuanto a ubicación, espacio y tiempo, a los materiales que publicamos en nuestras páginas web.

Y lo digo ante el dilema vivido recientemente sobre la ubicación y permanencia de cierta noticia vinculada al tema del deporte en un espacio privilegiado de la web de Juventud Rebelde, ante lo cual surgieron disímiles posiciones sobre dónde ubicarla mejor, para darle mucho más preponderancia, o mantener el estilo más tradicional de ubicación de ese tipo de noticias, donde el lector se acostumbró a encontrarla.

Pudiera parecer poca cosa que nos pongamos a analizar si ponemos aquí o allá una nota, pero estaríamos subestimando nuestro más preciado tesoro: el lector.

Sépase que la primera y más alta defensa que hago en la publicación web es la necesidad de informar, por encima de todas las cosas.

Pero una vez que tenemos en la mano la información, podemos malograrla si no le damos una ubicación certera en correspondencia con su importancia intrínseca y, además, con el privilegio que le demos a la hora de ubicarla para que sea leída en la pantalla.

Porque, de qué vale tener una noticia de alta trascendencia, si la “escondemos” y no la hacemos visible en el momento oportuno y en el lugar adecuado.

Debemos aprender a dar prioridad en nuestras páginas web, lo que también lleva aparejado un mejoramiento en la titulación de las noticias, pues a veces observamos encabezados genéricos que solo lo entiende quien lo creó y la noticia, el gancho, se pierde en palabras que no transmiten nada.

Defiendo, por encima de todo, la visualidad de cuanto hacemos y creo que tenemos responsabilidad con la enseñanza de nuestros lectores, sobre todo con los más fieles, quienes, habituados a nuestras maneras de comunicarnos con ellos, pueden sentir decepciones si les cambiamos sus maneras de mirarnos cada día en la web. Ser consecuentes con ellos y darles la prioridad que merecen,   es una buena forma de mantenerlos juntos a nosotros. De lo contrario, buscan otros sitios para satisfacer sus ansias y en ese preciso instante, hemos perdido mucho del camino recorrido.

Pensemos sobre ello. Los espero como siempre con sus sabias opiniones.

Los servicios de valor agregado frente a la noticia

Estamos, a no dudarlo, en tiempos de sobresaturación noticiosa. Internet y todos los fenómenos que nacen asociados a este fenómeno, dígase redes sociales o el propio y a veces olvidado correo electrónico, mueven la noticia en milésimas de segundo hacia y desde los lugares más disímiles, en competencia, ahora quizá como nunca, con los medios tradicionales de información.

Hemos dicho en ocasiones anteriores que en la actualidad los medios llamados tradicionales han entrado en desventaja con respecto a los surgidos en esta era,  revolucionada por las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Por ello y por otras muchas razones es preciso entender, de una vez y por todas, cuáles son las nuevas funciones, competencias y estrategias  que deben emprenderse para no morir ante la realidad de una vida cada vez más virtual.

En tal contexto, quisiera llamar la atención en este post sobre algunos servicios de valor agregado que las web nacionales no hemos aprovechado del todo,  espacios que han ido ocupando, por diversas vías, otras plataformas, ante la reticencia nuestra de pensar en grande.

Las causas para que este panorama esté en tal momento pueden ser múltiples y entendibles, pero no justifican la poca visión que se ha tenido sobre sumar a las tradicionales páginas web, otros servicios para hacerlas más  atractivas y por qué no, más competitivas.

Conozco opiniones que no comparten mis apreciaciones sobre la necesidad de promover cada vez más servicios de valor agregado a las páginas de noticias, y sus argumentos transitan por la necesidad de defender a capa y espada el papel esencial que tienen los medios como vehículos para la información y nada más.

Sin embargo, ante tales señalamientos, lo que mejor puede hacerse es demostrar que hoy muchos visitantes a nuestras páginas web lo hacen luego de buscar servicios más allá del noticioso.

Tengo dos ejemplos a mano. En Juventud Rebelde el servicio de la Cartelera de Televisión de los cinco canales de alcance nacional es uno de los más visitados y las estadísticas ofrecen altos números de internautas que buscan lo que la TV cubana ofrecerá cada día en sus diversos horarios y programas en la semana. Pero digo más, cuando hemos tenido problemas para su publicación, ya bien por situaciones internas o externas, los internautas protestan con toda su razón, pues ya se habituaron a tenerla disponible con dar un clic, y cuando hemos puesto simplemente la misma que se ubica diariamente en el impreso, que es mucho más limitada, pues también aparecen las inconformidades, pues en la versión digital se ofrecen detalles como sinopsis del programa, duración, protagonistas, año de realización y otras especificidades, que, incluso, no se aprovechan del todo en la redacción digital, porque, qué impide hacer vínculos a los protagonistas de una película, por ejemplo, para ampliar la información que ofrecemos de él al lector.

Estamos hablando de un servicio que no debe despreciarse.

Recientemente Juventud Rebelde abrió otro servicio de valor agregado, referido a las dudas sobre el idioma español.

¿Qué sucedió? Una explosión de visitas al sitio, y la captación de nuevos lectores, quienes además de agradecer la iniciativa, se han hecho “internautasclientesfijos” del espacio, donde pueden aprender todo lo que deseen acerca del uso del castellano.

He aquí dos ejemplos de los valores agregados que podemos incluirle a nuestras páginas web noticiosas, y no debemos temerle a este tipo de propuestas, porque de lo contrario, los espacios seguirán ocupándolos otros, que nos “roban” a los lectores, por nuestra lentitud y falta de visión.

Podría decir más. Pregunto,  ¿acaso sería indebido que un medio de prensa ofrezca en su sitio web un espacio para las permutas, ventas o alquiler de casas? ¿Estaría mal que esa web ofreciera clasificados diversos? ¿Por qué no proponer por esa vía posibilidades de empleo? Ante la política de ampliación del trabajo por cuenta propia en el país, ¿podrían tener estas nuevas formas de gestión no estatal, espacios para ofrecer sus servicios? Muchas más preguntas pueden surgir y muchos más servicios debemos incluir.

De antemano sé que habrá detractores de estas ideas. Pues los invito a que ofrezcan sus opiniones en este espacio de debate. Los espero.

Hay que acostumbrarse a una nueva relación

Para muchos de los que trabajan hoy en las redacciones de los llamados medios tradicionales, aún la Era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, parece que le es ajena, pues siguen pensando solamente en su medio primario, es decir  la prensa impresa, la radio o la televisión y olvidan el nuevo escenario y los retos que nos va imponiendo el mundo globalizado e interconectado que nos tocó vivir.

Sin embargo, tanto esos profesionales alejados de los influjos de la Revolución Tecnológica que ha supuesto Internet y todo lo asociado a ello, como quienes sí se han introducido en el mundo fascinante creado alrededor de tales adelantos, están o estarán enfrentados a una nueva dinámica en la comunicación, que impone una nueva relación entre quienes emiten los mensajes y quienes los reciben y viceversa, en un vínculo que se mezcla y no subordina, sino que complementa y produce otros contenidos.

Si de verdad hacemos caso a eso que llaman Periodismo Ciudadano, quienes trabajamos en los entornos del Periodismo tradicional, debemos comenzar a aprender y aprehender, las nuevas fórmulas de una comunicación para nada lineal, y que pone metas cada vez más complejas en el complicado entramado de la comunicación y las relaciones entre emisores y receptores.

Por ello, estar conscientes de que el papel del Periodismo en las actuales circunstancias sigue siendo de primer orden es positivo para el análisis, pero no podemos desconocer al resto de los factores que influyen en esa labor profesional, sobre todo tomando en consideración que la relación periodista-público, profesional-consumidor, emisor-receptor, se levanta como una propuesta a tener en cuenta mucho más que antes y que merece ser estudiada desde todos los aspectos posibles.

Con la posibilidad de Comentar que ofrecen las web periodísticas bajo el sello de lo que se llama la web social o 2.0, la relación entre quien escribe desde cualquier medio y quien consume el producto comunicativo en ese entorno novedoso, cambia radicalmente desde el mismo momento en que el primero decidió darle participación al segundo en sus mensajes primarios. Es así que hoy los profesionales que escriben para los medios que permiten hacer comentarios a las noticias se enfrentan a nuevas exigencias, que tienen que ver con la manera en que asumirá, para decirlo de alguna manera, en vivo, las opiniones, sobre todo las discrepantes, con su trabajo profesional.

Y no pocas veces ese profesional se disgusta cuando los elogios escasean y se multiplican los cuestionamientos, o las opiniones adversas, o los señalamientos a errores, y ello sucede porque durante mucho tiempo nos acostumbramos a decir desde el poder de los medios, sin tomar muchas veces en cuenta la opinión de los otros.

Pero ahora ello cambia, y el reto de superar las barreras mentales que nos impiden asimilar los señalamientos como parte del proceso lógico de debate en una sociedad tecnificada por completo, encuentra en muchos profesionales el miedo a no ceder ante la opinión del otro.

Es complejo el asunto, tanto para quienes durante toda su vida sentaron la cátedra de cómo hacer la comunicación, como para quienes bajo la sombrilla protectora de la diversidad en Internet, y con las posibilidades que ofrecen las tecnologías, asumen que son parte del proceso comunicativo y como tal quieren ser tenidos en cuenta.

Por ello, insisto, estamos desde hace unos años a las puertas de una nueva relación entre emisores y receptores. Algunos entraron al gran salón donde el debate se multiplica y se entiende que ya es común el criterio diferente, otros han quedado sin dar el primer paso hacia un escenario cambiante e irreversible, que puede superarnos si no lo entendemos y compartimos.

La nueva relación está, el reto es asumirla y saber llevarla armónicamente. Ahí estaría la clave.

Otras opiniones serán bienvenidas.

Adelantos con Ramonet

Hola a los aun fieles a este blog desactualizado hace un par de meses. El tiempo, el implacable, casi no me ha dejado espacio para ocuparme de este pequeño rincón, una de mis mayores satisfacciones profesionales en la actualidad.

Pero bien, hoy solo quiero adelantarles que tengo en mis manos, en estos momentos, un exquisito texto del reconocido intelectual Ignacio Ramonet, titulado La explosión del periodismo. Internet pone en jaque a los medios tradicionales. Está acabadito de salir de la imprenta y gracias a un joven y destacado foto reportero ha llegado hasta mi el interesante texto.

Quiero decirles que me propongo, quizá en entregas semanales, deslizar mediante este post algunas ideas o capítulos del nuevo texto, que nos pone a pensar en muchos temas, algunos de los cuales han sido tratados en este espacio desde hace dos años y otros resultan verdaderamente reveladores de los cambios y transformaciones que están ocurriendo en el mundo de la comunicaciones y las nuevas tecnologías.

Hoy, solo para provocarlos y embullarlos a que sigan conmigo después de mi ausencia no deseada, les mencionaré algunos términos que aparecen en el texto y que ya comienzan a usarse en este mundo del ciberperiodismo, pero que son desconocidos por una gran mayoría, entre los que se incluyen los profesionales del Periodismo, los cuales, según Ramonet, estamos amenazados de quedar desempleados según evolucionan las cosas. Ver para creer.

Al menos yo no los había escuchado y las definiciones de Ramonet y otros estudiosos nos indican esa necesaria búsqueda constante de conocimientos a los que debemos estar prendidos día a día en un mundo cambiante y tan dinámico, que algo que nació hoy, envejece al día siguiente.

Por ejemplo, Ramonet ofrece una dimensión novedosa a los tradicionales Internautas a los cuales considera web-actores, a la luz de que el influjo de las redes sociales y la web 2.0 les permite completar, a los internautas, cada noticia añadiendo un matiz, un comentario, una cita, una foto o un video.

Dice Ramonet que la información se está volviendo en un work in progress, un material en constante evolución, una especie de conversación, un proceso dinámico de búsqueda de la verdad, más que un producto terminado.

Y adivinen, el destacado semiólogo ofrece un calificativo a tomar en cuenta para los estudiosos. Para él las web presentes únicamente en Internet toman el nombre de pure players. Ya en Cuba, siguiendo el razonamiento de Ramonet, contamos con unas cuantas.

Otro adelanto y me detengo.

¿Qué sociedad nos espera? Bueno, sepamos que ya también hay una definición que me parece muy completa aunque la palabra pueda parecer extraña y hasta difícil de pronunciar en el castellano. Dice Ramonet que nos dirigimos hacia una sociedad de prosumers, es decir de prosumidores (productores-consumidores).

Como les decía, el nuevo texto acabado de salir promete, al menos para los estudiosos e interesados en este apasionante tema, una actualización de múltiples conceptos, ideas, razonamientos que pueden enriquecer los conocimientos que todos tenemos o quisiéramos tener en la inigualable Era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Si les parece interesante, les pido, como siempre, que me ofrezcan sus consideraciones y si les interesa que poco a poco les comente por esta vía tan interesante propuesta, haganlo saber. Los espero.