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Resistencia. Entre lo analógico y lo digital

Después de unos meses alejado de mi blog, vuelvo hoy con un tema que se está haciendo recurrente en la redacción y en otros espacios, y que tiene que ver con la reacción de los profesionales ante lo nuevo. Lo veo como la gran paradoja entre lo analógico y lo digital.

Y podrá pensarse que siempre todo lo nuevo es bien recibido y aceptado por quienes a la postre resultarán beneficiados, pero no es así. La resistencia es el peor enemigo que tienen las ideas renovadoras.

Y advierto que por mi propia edad no soy un nativo digital, sino alguien en el tránsito desde lo análogico -oh, aquellas máquinas de escribir que eran un sueño en los 80- hacia una cultura digital sin la cual difícilmente pueda uno imaginarse el presente y mucho menos el futuro.

Sin embargo, a veces sorprende que esos mismos llamados y reconocidos como nativos digitales, sean los primeros en oponerse férreamente a todo lo que pueda significar renovación, nuevos aires.

¿Por qué? Pues creo que no solo basta con ser de una generación que nació con la computadora y el mundo digital intrínseco, hace falta sobre todo un pensamiento abierto a los cambios, una mirada desprejuiciada, voluntad para la asimilación de conocimientos que puedan enriquecernos, deseos de sumarse a lo que pueda mejorar nuestras rutinas de trabajo.

Sin embargo, cuando sucede lo contrario, es decir, cuando la resistencia al cambio encuentra seguidores que solo indican su desacuerdo porque sí y nada más, debe preocuparnos, entonces, que no estemos todos preparados para hacer entender lo que se piensa y o defiende con vehemencia.

Y yo me preguntaría, solo por citar un ejemplo. ¿Qué es más sencillo y práctico a estas alturas, para trabajar dentro de una organización cualquiera interconectada entre computadoras, trabajar por una red y acceder por carpetas a la información, con todo lo enredado que se vuelve ese proceso, o hacerlo en un entorno web, sobre bases de datos, con un buscador que devuelva en milésimas de segundos múltiples informaciones que necesitamos?

Más que la respuesta que yo pueda ofrecer, me gustaría que otros con más conocimientos ofrecieran sus puntos de vista. A estas alturas, ya casi no es importante ser nativo digital o no, creo que lo imprescindible es tener una mentalidad que se adecue a los tiempos que vivimos, marcados por una influencia de lo digital cada vez más creciente, en lo que muchos estudiososo llaman la Sociedad de la Información y donde las herramientas que surgen cada vez simplifican más las maneras de acceder a sus prestaciones.

Sería muy saludable que las resistencias quie se interponen entre lo analógico y lo digital, no aparezcan por caprichos o desconocimiento, que el freno no venga de las mentes y las voluntades, sino y en última instancia de las limitaciones tecnológicas. Así pudiera entenderse cualquier oposición a lo nuevo y más moderno. Lo otro, es negar el desarrollo y por consecuencia el propio futuro.

Los engaños de Word y la edición de prensa

Todos sabemos las “facilidades” que ofrece Microsoft Word para quienes utilizan el procesador de textos más popular en el mundo. No voy a describir aquí sus bondades para la edición de materiales, la corrección, la utilización de diferentes estilos, para diseños, manejos de correspondencias, utilización de sinónimos, etc. Habría que dedicar a alguien, porque sus inventores seguro no lo harán, a que nos diga cuántas son las funcionalidades que ofrece esta herramienta de uso continuado y común en todas las partes de este planeta, por supuesto, computadora mediante.

Sin embargo y ya una vez abordé el tema en este mismo blog; las tecnologías también nos tienden algunas trampas y para ellas debemos estar preparados. No confiar plena y ciegamente en ellas es quizá el mejor antídoto para no caer en su engaño, que nos puede llevar a cometer errores que después no tienen solución si encontraron el fin en una edición impresa de cualquier publicación.

En este post solo voy a hablar, a manera de alerta para quienes trabajamos en el mundo del Periodismo, sobre la necesidad de no confiar plenamente en las posibilidades que ofrece Word para corregir las palabras, que, según el procesador, están mal escritas.

¿Cuántas veces no hemos escrito una palabra bien, y el dichoso programa nos la marca en rojo, o la pone en azul, porque para “él” existe una mala conjugación? ¿No hemos sido víctimas de errores en la escritura de nombres y apellidos que el “querido programa” no reconoce, como por ejemplo el mismo apellido de este escribidor, el cual Word reconoce como Ferry y no como Terry? Es verdad que ofrece la posibilidad de agregar la palabra desconocida para que pase a formar parte de su “diccionario”, pero ello no elimina per se la posibilidad de la equivocación, sobre todo cuando el uso de la PC no es exclusivo de una sola persona y es múltiple el escenario donde se puede actuar.

Ejemplos puede haber muchos otros, pero lo más importante es confiar en nuestras capacidades y nuestros conocimientos. Las tecnologías pueden abrirnos ciertos caminos, pero lo principal es la preparación de quienes detrás de cada una de ellas se sientan, en la seguridad de que nunca, por muy avanzado que esté, habrá herramientas que pueda sustituir nuestra formación profesional. Y además, ello debe ir acompañado, al menos en mundo del Periodismo donde interactúo, de otras prácticas, como la autoedición de los contenidos que creamos, paso indispensable que todo profesional debía asimilar. Es la capacidad primera que tenemos para darnos cuenta nosotros mismos de si hemos cometido alguna pifia.

Nos juega una mala pasada y no sabemos, luego, como distanciarnos de ella para mejorar lo que queremos.

Creo que sin demeritar el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, lo más sensato siempre será confiar en nuestros instintos y nuestra formación cultural y académica, la cual, cada día debemos continuar cultivando. Solo así, los errores que Word “arregla”, no se convierten en errores que Word multiplica. Ahí les dejo la puerta abierta para que opinen y ofrezcan otras consideraciones.

¿Cómo rediseñar un sitio web?

Ahora que muchos conocen la nueva responsabilidad que asumo, la pregunta del título de este post me ha venido a la mente una y otra vez. ¿Acaso hay recetas para hacerlo? ¿Debemos partir de la improvisación y el empirismo? ¿Qué pasos deben darse? Sigue leyendo

Una letra que muchos anhelan

Hoy no comentaré ningún tema de los que habitualmente abordo en mi pequeño espacio que es este blog.

Hoy les entrego a quienes me siguen, la letra de una canción memorable, que ya es himno para quienes en el mundo admiran el legado del Comandante Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

He aquí la letra de la canción El regreso del amigo, compuesta por el destacado cantautor cubano Raúl Torres.

 

El regreso del amigo

(Canción inspirada en el Comandante Hugo Chávez Frías)

En la despedida del amigo queda un adiós detenido

Palabras que se congelan, ganas de ya haberlas dicho

Lágrimas que no se lloran pa´ no aceptar que se ha ido

Pena convertida en gloria, amanecer extendido.

Para la partida de un amigo que nos devolvió la risa

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

Tanto corazón dolido no se va a creer la prisa

De la muerte que ha intentado manchar su roja camisa

Toda la ternura de este amigo desparramada en la brisa

De un pueblo que habían dormido, de una América hecha trizas

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

Y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar

Ese rastro que dejó el amigo, ese antídoto de vida

Contra la sierpe que sueña América dividida

El que levantó al mendigo y compartió su comida

Su manera de estar vivo nunca va a tener medida.

Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada

Con las frases que nos dijo con campechana sonrisa

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

Y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar

 

Coro: Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada

 

Improvisaciones:

De un pueblo que se despierta de una América arrasada

La ternura de este amigo es la luz desparramada

Con las frases que nos dijo con su risa campechana

Seguiremos el camino del amigo junto al alba

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

 

Raúl Torres, cantautor cubano

7 de marzo de 2013

 

Tomado de Agenda Bolivariana, revista de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la República de Cuba

 

El valor de un blog

Quizá esté equivocado, pero tengo la impresión que dentro de las novedades impuestas en el mundo moderno por las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, los blog son quizá “el último de la fila”, cuando se les compara con las abarcadoras redes sociales de Facebook y Twitter, que han atraído la mayor cantidad de usuarios hacia sus espacios, convirtiéndose en las más populares en el mundo virtual.

Y por supuesto que no niego la influencia y el alcance de tales herramientas, como mismo he expresado en espacios de este post mis inquietudes y reservas sobre cierto uso de las redes sociales, pero ello ahora no viene al caso.

Me interesa hoy intercambiar con quienes me leen sobre la importancia que van adquiriendo con el paso del tiempo los blogs como sitios individuales y, por qué no, alternativos para la difusión de información, con características muy distintas a lo que son en la actualidad las propias redes sociales y también y no menos importante, con respecto a los llamados grandes medios, o medios oficiales o tradicionales.

¿Quién podría pensar, hace solo unos pocos años, que los blogs podrían convertirse y de hecho ya lo son, en espacios de información pararela a la que brindan lo que conocemos como medios de comunicación más tradicionales y que además, también podrían asumir la función de fuentes de información, ante las ausencias de esta en los lugares donde siempre el lector encontró lo que buscaba.

Y traigo un ejemplo reciente luego del paso devastador del huracán Sandy por el oriente cubano y donde todos los medios, sin excepción, se volcaron a reflejar lo sucedido en los territorios más abatidos, tanto en imágenes como en trabajos periodísticos de todos los géneros.

De manera general, mientras fuimos haciendo nuestra labor editorial para reflejar la tragedia y la recuperación posterior, utilizamos diversas fuentes para hurgar en la realidad de las provincias más dañadas y por supuesto, que en acontecimientos de esta índole, tendríamos que aplicar aquella máxima de que una imagen vale más que mil palabras.

Por lo tanto, si en algo insistimos a largo de todos estos días ha sido en mostrar, por cruda que fuera, la realidad dejada por el agresivo meteoro, las secuelas de tanto destrozo y la respuesta de quienes tienen en sus manos la recuperación.

Por supuesto que con el paso de los días las imágenes se agotan y los editores, ante reclamos de buscar la mejor para ilustrar un trabajo acuden a todos los medios disponibles que les permitan satisfacer los requerimientos. Es así, que ante la necesidad de ilustrar un trabajo periodístico sobre los daños causados a la universidad de Oriente, lo único que encontraban esos editores, era la misma foto ya publicada en reiteradas ocasiones. Buscaban y buscaban y no aparecía la imagen ideal para acompañar la información, hasta que… apareció un blog, de un periodista por más señas, para erigirse como la salvación. En él estaban las fotos que ningún otro medio “oficial” había tomado: el destrozo de los almacenes de libros de la universidad santiaguera. Solo allí estaba, luego de haber “navegado” por el ancho mar de Internet, Google mediante.

Ya logrado el objetivo, volví a reflexionar sobre la importancia de los blog y me asaltó una interrogante, que les dejo para meditar. ¿Blogs o medios? ¿Medios o blogs?