Lo poco genera mucho

En las circunstancias actuales donde se desenvuelven los medios de comunicación, es decir, en esta era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, siempre aparece algo nuevo que permite llegar a develar los caminos por donde transitan las más insospechadas formas de actuar de los seres humanos.

Hablo, en concreto, de cómo las posibilidades de intercambio de información que han venido abriendo los medios, bajo la aplicación de las filosofías de la web 2.0, son también, en cierta forma, medidores del comportamiento de la opinión pública en contextos determinados.

Si siempre, para quienes se han dedicado al trabajo en los medios, ha sido importante conocer cómo piensan los receptores de sus mensajes, hoy más que nunca ese proceso de búsqueda se vuelve imprescindible, porque saber cómo pueden actuar quienes de alguna manera deciden intercambiar sus puntos de vista sobre un trabajo periodístico en particular, facilita la realización de una manera más certera del trabajo de los profesionales de la comunicación.

Hoy quienes se deciden a dar ese paso, es decir, opinar ya bien elogiando, criticando u ofreciendo puntos de vista determinados, haciendo una valoración, de hecho se incorporan como un ente activo al proceso comunicativo, y con su participación cambian la relación histórica de dependencia de los públicos a los medios.

Algunas versiones web de medios en el país han estado incentivando la participación ciudadana desde los espacios que han ido creando, pero donde esa expresión alcanza cotas superiores, ha sido, sin dudas, en aquellos donde se ofrece la posibilidad de comentar los trabajos periodísticos, la cual se ha convertido en una fórmula eficaz para medir la participación de la opinión pública en los espacios socializadores de la prensa.

Y la demostración además, de que no siempre hay que acudir a los largos y a veces tediosos trabajos periodísticos en los nuevos contextos, se aprecia en situaciones determinadas, en las cuales, si sabemos orientar bien los intereses que tienen nuestros potenciales lectores y si interiorizamos la importancia que para ellos tienen los cambios de agenda que puedan producirse en la propia sociedad, casi siempre logramos los objetivos propuestos.

Quería evitar ejemplificar lo que expreso, pero no puedo dejar de mencionar la última experiencia que hemos tenido en Juventud Rebelde, donde una breve nota de tres párrafos, donde anunciamos la posibilidad de intercambio entre funcionarios públicos y la ciudadanía sobre un tema de alto valor informativo, ha generado un récord de preguntas dentro de la experiencia de las entrevistas on line que ha venido organizando el periódico desde hace ya algunos años.

Entonces el ejemplo, al que se puede llegar a través de este enlace http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2013-06-05/expertos-aclararan-dudas-sobre-la-television-digital-en-cuba/ pone a pensar a quienes trabajamos en los medios sobre los métodos y formas de captar la atención de ciertas zonas de nuestros públicos habituales o circunstanciales, a partir de sus intereses, y además alerta sobre cómo otros escenarios  informativos que no cumplen las expectativas, pueden pasar sin penas ni glorias, en el contexto de una sociedad que cada vez más busca la horizontalidad en la comunicación y que va dejando atrás las maneras tradicionales de ver un proceso  en una sola dirección y que ahora, tiene, siempre, dos lados con la misma fuerza.

Esto que les cuento es también otra experiencia donde de demostró que lo poco, es decir, tres simples párrafos de anuncio, generó muchas pero muchas inquietudes, a las cuales debemos dar respuesta para poder seguir ganando lectores de nuestros mensajes. Por ahí también deben ir los análisis y los invito como siempre a compartir opiniones.

Una letra que muchos anhelan

Hoy no comentaré ningún tema de los que habitualmente abordo en mi pequeño espacio que es este blog.

Hoy les entrego a quienes me siguen, la letra de una canción memorable, que ya es himno para quienes en el mundo admiran el legado del Comandante Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

He aquí la letra de la canción El regreso del amigo, compuesta por el destacado cantautor cubano Raúl Torres.

 

El regreso del amigo

(Canción inspirada en el Comandante Hugo Chávez Frías)

En la despedida del amigo queda un adiós detenido

Palabras que se congelan, ganas de ya haberlas dicho

Lágrimas que no se lloran pa´ no aceptar que se ha ido

Pena convertida en gloria, amanecer extendido.

Para la partida de un amigo que nos devolvió la risa

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

Tanto corazón dolido no se va a creer la prisa

De la muerte que ha intentado manchar su roja camisa

Toda la ternura de este amigo desparramada en la brisa

De un pueblo que habían dormido, de una América hecha trizas

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

Y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar

Ese rastro que dejó el amigo, ese antídoto de vida

Contra la sierpe que sueña América dividida

El que levantó al mendigo y compartió su comida

Su manera de estar vivo nunca va a tener medida.

Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada

Con las frases que nos dijo con campechana sonrisa

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

Y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar

 

Coro: Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada

 

Improvisaciones:

De un pueblo que se despierta de una América arrasada

La ternura de este amigo es la luz desparramada

Con las frases que nos dijo con su risa campechana

Seguiremos el camino del amigo junto al alba

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

 

Raúl Torres, cantautor cubano

7 de marzo de 2013

 

Tomado de Agenda Bolivariana, revista de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la República de Cuba

 

Los retos de Twitter

De verdad, que el tema de las redes sociales hay que estudiarlo a profundidad. No basta con tener una cuenta en Twitter y Facebook para entender la complejidad del fenómeno que se ¿esconde? detrás de esas herramientas.

Y lo digo porque muchos profesionales del Periodismo todavía no aprecian en ellas el alcance que tienen para los fenómenos de la comunicación moderna y para algunos su incursión en estas plataformas no pasa de ser estar a la moda.

Y por supuesto que no critico esos comportamientos, porque cada cual es dueño de sus procederes, pero no logro entender que muchos estén desperdiciando su tiempo sin entender que en la actualidad, los complejos procesos de la comunicación, pasan inexorablemente por las redes sociales y sus alcances.

¿Nos hemos detenido a pensar para qué pueden utilizarse hoy Twitter y Facebook, más allá de sus usos primarios?

La experiencia de haber profundizado en los últimos meses en Twitter, por ejemplo, me ha permitido, en primer lugar, contar con una nueva fuente de información nada despreciable para saber cómo andan las cosas en este mundo patas arriba. Sí, porque si bien en las rutinas de producción de los medios, tradicionalmente las grandes agencias siempre fueron las fuentes primarias, puedo dar fe que ahora, en muchísimas oportunidades las referencias se encuentran en la red social.

Y es porque la socialización de sus haceres y la posibilidad de la producción individual de la noticia, sin la mediación de quienes aplican sobre ellas el control de la difusión, se convierten en fórmulas de éxito para quienes detrás de cualquier aparato con conexión a Internet, manejan a su antojo los flujos con que ofrecerán su muy peculiar producto comunicativo.

Muchas veces por esa vía nos enteramos de noticias que luego, mucho tiempo después, llegan por los canales tradicionales como los periódicos, la radio, la televisión y hasta las propias páginas web de los medios informativos, lo ofrece otra dimensión de un asunto de alta complejidad, relacionado con la desaparición del monopolio informativo de los grandes emporios mediáticos.

Se ha ido entronizando por otro lado, en no pocos profesionales, una nueva manera de comportamiento para llegar a la noticia, en lo cual las referencias que puedan aportar redes como Twitter comienzan a tener un valor considerable, pues cuando están bien engranados los procesos, de hecho se convierte en una fuente fidedigna para obtener y luego comprobar la noticia.

Hay otros retos que nos están imponiendo este tipo de plataformas. Ahí están la inmediatez y la síntesis, atributos en proceso de extinción en no pocos medios cercanos a nuestro entorno y escenarios periodísticos.

También están, en el caso de Twitter, la difusión de mensajes instantáneos, sin que medien los profesionales de la comunicación en ese acto, la posibilidad de multiplicar mensajes ininterrumpidamente y hacia el infinito, seleccionar qué, quién y cómo se accede a mensaje de interés particular, y en fin pudieran escribirse otros muchos que ponen en crisis las rutinas y las maneras de hacer de los medios de comunicación en sus versiones más tradicionales.

Por ello pienso que si algo debemos aprender de herramientas como estas es a no subestimarlas o pensar que son cosa de poca monta.

Me decía un colega hace poco que en un país que visitó recientemente, para acceder a trabajar en un medio de prensa X, entre algunas de las cualidades que solicitaban a los aspirantes, un requisito era el dominio de este tipo de herramientas y me aseguraba que quien no tuviera un mínimo imprescindible del conocimiento quedaba en el camino de su aspiración.

Y es que parece que llegó el momento para que se entienda de una vez y por todas que los retos de la comunicación hoy en día son tan altos como los que nos pone Twitter con sus 140 caracteres. Y para muchos podrían frustrarse sus deseos de comunicación, si siguen ignorando los alcances que aparecen ante cada mensaje que se inserta en esa pequeña pero indiscutiblemente útil herramienta virtual. Hagamos nuestros análisis.

La temporalidad en la web

En la web parece haber desaparecido el ayer, el hoy y el mañana. Los tiempos, tan socorridos en los llamados medios tradicionales, en Internet se convierten en categorías efímeras para su utilización cotidiana y lo que ahora es, en menos de un segundo no fue y así sucesivamente.

Y digo esto porque he visto con frecuencia en algunos de nuestros medios el uso en los titulares, y también dentro del cuerpo de los textos, el uso de ayer, hoy y mañana, y sin embargo, los editores responsables de la publicación de estos contenidos, no se percatan de que cada vez en el mundo de la web se van desechando más su utilización, porque, el paso de la vida, las posibilidades de actualización, el dinamismo mediático, y otros muchos factores, están influyendo en que aprendamos nuevos códigos de la comunicación.

Por ejemplo, citar en una web como titular que “Hoy se constituyen las Asambleas…”  no es en estos tiempos muy recomendable, pues si por cualquier causa durante la jornada a la que se refieren el texto, no se pudo actualizar con el hecho noticioso en sí, pues ya pasadas las doce de la noche de ese día, este titular envejeció y además, lo que es más dañino, no aporta al lector “nuevo” que llega, la veracidad, pues como la fecha no aparece por ningún lado, la información tiende a confundir a quienes la leen.

Podrá parecerles algo simple esto que comento, pero desde mi perspectiva, la eficacia en la web pasa, sobre todo, por una calidad de los contenidos que proponemos y no creo que con tales dislates pueda alguien asegurar que nos visiten como aspiramos y que hagamos nuestras propuestas de una mejor calidad.

Por eso, cada vez que tropiezo con una experiencia similar, ofrezco mi punto de vista sobre el particular y recomiendo la utilización de otras variantes, que no permitan que el texto envejezca solo porque no supimos poner el titular correctamente o fijamos una fecha, que en el tiempo muere, ante el acelerado movimiento que implica una página web. Otro tema para pensar. Los invito, como siempre, a ofrecer las opiniones que crean.

Siempre hay una fuente

En esta era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, podemos estar corriendo ciertos peligros con la veracidad de lo que encontramos en la gran autopista de Internet.

Ya hemos dicho en ocasiones anteriores, que hoy hay de todo en esa gran telaraña, como ha sido en llamar a la red de redes, pero no han sobrado las alertas sobre qué y cómo utilizar lo que se “encuentra” en sus enrevesados vericuetos.

En tal contexto, se debe tener bien claro que, de lo que “encontré”, es verdaderamente fidedigno para poder utilizarlo, porque con tantas herramientas a disposición de tantas y tantas personas, el riesgo a la manipulación, o a la ocultación, o la falsificación de información o de datos, crece exponencialemente, pues en no pocos momentos, mientras más se busca, quizá menos pueda encontrarse, relacionado con lo que uno está interesado en disponer.

Y aproveché la ocasión para comentar este tema luego de examinar, como una reiteración ascendente, que en ciertos medios de comunicación se aprecia un estilo de personalización para citar las fuentes, sobre todo si de imágenes se trata. Se está haciendo frecuente algo así como citar, para dar fe la fuente a la que se acudió para obtener determinada información, como …Tomada de Internet, y me pregunto entonces si esa referencia es realmente seria para acreditar en un medio de comunicación el lugar de donde hemos tomado un dato cualquiera que haremos público y socializaremos a nuestros potenciales lectores.

¿Acaso no sabemos que el “arte” del Photoshop puede modificar y crear algo de lo que no sabemos exactamente qué y cómo es? ¿No existen personas sin escrúpulos que en el mejor de los casos lucran con este tipo de comportamientos? ¿Pero, además, no es un principio de derecho de autor, el respeto a la fuente original? ¿Olvidaremos a raíz de tanta invasión tecnológica, principios básicos de la decencia y de las buenas costumbres y relaciones?

Por ello, en intercambios recientes con profesionales cercanos he vuelto a insistir en la necesidad de citar las fuentes, tanto para los trabajos periodísticos, como para las imágenes que tomamos de medios de Internet para reproducir, no importa si en nuestro medio tradicional o la versión web.

Creo que, como siempre hay en una noticia, una fuente de cualquier tipo, ya bien documental, viva o simplemente la vida que nos rodea y nos nutre para poder escribir, en nuestros medios debemos ser consecuentes con una filosofía de la verdad:  Siempre hay una fuente y no debemos ni podemos olvidarlo. Aquí está mi parecer.