Los libros duermen en el estante, ¿será por Internet?

Mientras me desplazaba una noche reciente, lentamente, por los pasillos despoblados de Juventud Rebelde, la vista se me detuvo en una hilera de estantes que, recostados a una pared de uno de los locales donde se archiva la memoria histórica del periódico, guardan como un tesoro, ejemplares de textos de muchos años de antigüedad.

Y de pronto, me quedé embelesado pensando desde cuándo ninguno de nosotros solicita un libro para consultar. Y luego seguí pensando si la era de las Nuevas Tecnologías puso, de una vez y para siempre, al libro contra las cuerdas.

Me resisto a creerlo, pero me preocupa el olvido en el que muchos textos valiosos pueden haber caído, ante la avalancha de Internet y todas las posibilidades que ofrece.

Y ante tal realidad, imaginé otros posibles escenarios en otros tantos sitios de este mundo. ¿Acaso será ocioso meditar qué camino transitarán en el futuro los libros que una vez fueron nuestros principales aliados?

¿Cuántas veces acudimos en esta era moderna a esos reservorios de tanta cultura y sabiduría? ¿Acaso, todo lo que ellos atesoran, está, ahí, disponible, a la vuelta de Internet? ¿Todo el conocimiento acumulado por la humanidad, tras siglos de existencia, puede localizarse en la red de redes? ¿No estaremos sobreestimando las posibilidades reales de algo que aún crece y se desarrolla? ¿Volveremos alguna vez a los libros, cualesquiera que sean, ante la aparición de tantos artefactos sustitutos de ellos, en esta era moderna de tantos avances e inventos diarios?

Son algunas interrogantes que me saltaron a la mente mientras continuaba mi paso por los pasillos de la redacción y mientras pensaba que sería un crimen, imperdonable, dejar que se vayan extinguiendo tantos y tantos libros, que para muchos no son más que un lejano recuerdo de cuanto aprendieron mientras hurgaban sus páginas.

Los libros que duermen en el estante, aquí, allí, allá, merecen también su oportunidad. ¿Será que Internet los condenó al olvido? Triste final sería, para tanto que nos aportaron y nos pueden aportar.

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7 pensamientos en “Los libros duermen en el estante, ¿será por Internet?

  1. avatarAnna Dickerson

    Tenemos otro libro favorito, de esos que se abre y se convierte en una casa con jardín para jugar con las figuras que está muy bien, tienen varios de ese estilo pero éste del que os hablo es el mejor con diferencia, se trata de La casa y el jardín de Maisy , es bastante grandecito (pueden jugar los dos a la vez) y tiene muchas figuras, además de personajes también útiles de la casa y el jardín. Está muy bien hecho y tiene multitud de detalles. Otro dato interesante es que además hay muchos libros de Maisy y sus amigos, por lo que ya se convierten en personajes conocidos y queridos por ellos. Dentro de este libro concretamente, viene un cuentecito pequeño con el que van conociendo el nombre de todos los personajes y sus costumbres. Es un libro ideal para llevárselo ahora de vacaciones, ocupa poco al ser planito pero luego es todo un juguete para pasar horas con él.

  2. avatarRoberto Suárez

    Leonardo Padura “Desconozco si vieron hace alrededor de un mes y medio un reportaje en la televisión en el que la Orquesta Filarmónica de Bruselas decía adiós a las partituras impresas. La orquesta se preparaba para dar un concierto y en el momento de comenzar, todos cogieron las partituras, las lanzaron al aire, pusieron sus tablets sobre los atriles y empezaron a pasar las páginas con el dedo. De esa manera dicha orquesta decía adiós a los papeles, sobre todo porque así se ahorraba más, ya no había que imprimir las partituras.”

  3. avatar100 % Gusan@

    Casualmente hoy lanzaron el IPad mini, que viene a competir con Kindle.
    Una de las cosas que se ha manejado es que sale más barato tener en formato electrónico los libros de texto escolares.
    Yo le agrego:
    Más espació físico disponible para otras cosas.
    Menos consumó de papel.
    Maletas escolares más ligeras
    Cero ácaros, humedad.
    Menos peligró de incendio

  4. avatarRoberto Suárez

    Los libros de papel irán muriendo, al igual que han ido muriendo los negativos en la fotografía, aún existe resistencia, pero contra la tecnología no se puede. Los que no dominan la tecnología son los que más se resisten.
    Por ejemplo existen un soporte muy parecido a los libros , el tablet computer es como si tuvieras un libro frente a ti, no pesa, se puede leer sin dificultad, puedes descargar los libros que quieras y no se llenan de polvo ni ocupan espacio, puedes tener toda una librería frente a ti.
    Claro también hay que tener en cuenta el desarrollo del país en que nos encontremos, eso influye mucho.
    Las tecnologías cambian, pero muchas veces lo que más resistencia hace a este cambio son nuestras mentes.
    Saludos

  5. avatarJorge

    De los recuerdos más vivos de mi infancia tengo las largas horas en la biblioteca de mi pueblo Velasco, en Holguín. Y no es que no mataperreara, pero siempre me gustó leer. Ahora de grande tengo una laptop y bueno la verdad es que leo más cosas digitales, pero aun tengo algunos libros que leo y releo.

    Lamentablemente nuestra juventud ya no lee tanto, de ninguna forma, algunos no saben ni usar un libro para buscar por el índice, me los he topado así entre mis alumnos de la universidad, otros sencillamente no sienten la necesidad de leer. En mi pueblo, actualmente y desde el 2008 no hay un espacio adecuado para la biblioteca por culpa del huracán que en septiembre de ese año barrió en holguín, lo que tenemos hoy es un cuartico de 2×2 donde los libros se van echando a perder sin que el gobierno termine una construcción aceptable para la biblioteca. Espacio tan fundamental para la cultura de nuestro pueblo.

  6. avatarAlexis Sc

    Pelayo:
    Felicito su atinado comentario. Nos lleva a todos a reflexionar.
    Leo con agrado su blog pues tiene siempre ideas y análisis inteligentes y útiles.
    Alexis Schlachter

  7. avatarJuan Morales Aguero

    Pelayo, tengo varios centenares de libros en mi biblioteca personal Incluyo un estante repleto de diccionarios de varias especializades. Durante muchos años fueron mi fuente de consulta. Y algo todavía superior: mis amigos predilectos. Ellos saben bien cuánto les agradezco por todo lo que me aportaron.Ahora me paso meses y meses sin dirigirles una mirada. ¿Ingratitud? ¿Indiferencia? ¿Olvido? No.Ocurre que la dialéctica trajo a la posmodernidad herramientas más veloces y fáciles de localizar. Pero los libros pueden dormir tranquilos. En algún momento, cuando menos lo pensemos, volverán a tirarnos un cabo.

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