La ética, las redes sociales y el correo electrónico

Un poco largo el título, lo sé, pero trataré de justificarlo mientras escribo este nuevo post.

Me está preocupando mucho, pero mucho, que estemos olvidando, ciertos profesionales y en ciertos escenarios, al seguir el ritmo trepidante que nos imponen las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, principios elementales de las relaciones humanas y de la conducta cívica, que por mucho tiempo fueron bandera en nuestro diario acontecer.

Difícil es hablar del tema al que me arrimo hoy, sin mencionar pelos y señales, como se dice por ahí, pero no caeré, yo mismo, en lo que voy a enjuiciar más adelante.

Ejemplos sobran en los últimos tiempos de lo dañino que ha sido para colectivos o personas, la circulación a través de la red de redes, de contenidos de todo tipo, a veces hirientes, otras irrespetuosos, infundados en muchas oportunidades, plagados de subjetividades en no pocos momentos, faltos de compromiso, de sinceridad o manipulados, en fin, el listado, no solo en Cuba, me imagino que debe tender hacia lo infinito.

Sin embargo, debo decir que si algo debe marcar nuestra aproximación a todo lo nuevo que nos presentan las redes sociales o el correo electrónico como herramientas de intercambio de ideas, de mensajes, de palabras, debe ser un comportamiento ético como primera condición.

Porque de nada vale que asumamos en escenarios virtuales como los descritos, posiciones de cierto tufillo extremista,  o multipliquemos banalidades, o asumamos posiciones hipercríticas,  que se acercan más a la búsqueda de protagonismos que a otra cosa, cuando se pueden dilucidar opiniones contrarias desde el respeto, el debate y el diálogo franco.

Quienes se escudan, o mejor dicho, se refugian en esos espacios, para disentir de hechos, o posturas, o análisis de otros de su mismo medio, lo que hacen, desde mi percepción, es autoaniquilarse, pues siempre quedará al descubierto la manera hipócrita en que condujo el asunto.

No debemos, y lo he reiterado en muchas ocasiones en otros post de este blog, caer en ingenuidades si de las redes sociales se trata. No debemos, estimular o abrir brechas innecesarias cuando lo que hay que discutir, entre profesionales, no tiene por qué alcanzar connotaciones públicas que a larga, provocan más daños que beneficios.

Es una de mis recomendaciones a aquellos que pretenden utilizar, por ejemplo, a Facebook, como punta de lanza o espacio para expresar juicios antiéticos sobre colegas o medios, sin percatarse de cuán vil pueden resultar acciones de esa envergadura.

Algunos podrán decirme que ese escenario ha emergido como un lugar para la libertad de expresión, y yo diría que estoy de acuerdo hasta el punto en que esa palabra pasa a convertirse en puro libertinaje, como decimos en nuestra pequeña Isla. Cuando la irresponsabilidad aparece, no hay mucho más que hacer.

¿Y que tiene que ver todo esto con el correo electrónico?, se preguntarán otros. Pues que como mismo el mal uso de Facebook, Twitter y otros tantos, pueden poner al descubierto debilidades éticas sino se piensan bien los pasos a seguir, debemos advertir lo necesario que es conocer qué escribimos, enviamos y compartimos vía email.

No debemos pecar, aquí tampoco, de ingenuos, porque nos puede salir mal una jugada por no prever y medir las consecuencias y el alcance de una herramienta tan poderosa.

No es el correo la vía para externizar cuánto problema personal, laboral o social, nos ocurra a diario. Al menos es mi sugerencia para aquellos que lo utilizan con fines de ese tipo y luego corren arrepentidos para tratar de subsanar el fallo que cometieron.

No entiendan esto que escribo como un regaño. Nada de eso. Quienes siguen este espacio saben que lo que pretendo con él es dialogar, sugerir, intercambiar, llegar a consensos entre todos, pero siempre desde la mayor altura, con la ética como razón primera. Es un alerta, solo eso.

Los espero, como siempre, con nuevas ideas que enriquezcan lo que aquí comparto.

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8 pensamientos en “La ética, las redes sociales y el correo electrónico

  1. avatarDr. José Luis Rodriguez

    Estimado Pelayo, he leido sus escrito y respeto mucho su periodismo, pero se habla de cambios en la Red, para que los profesionales que no somos preiodistas tengamos acceso a lo que disfrutan Uds. , porque las necesidades de su trabajo. Yo por esta via lo invito a que visite mi Blog>
    http://medicablogs.diariomedico.com/jluisr
    Y me de su opinion como profesional de los Medios.
    agradesco mucho laposibilidad que nos da en su Blog.
    Dr. José Luis R.

  2. avatarAlejandro

    A mi opinión la era digital y el mundo virtual nos ha proporcionado el medio para expresarnos “a alta voz” pero los extremos son malos y si en los tiempos de conversación convencional ya había muchas personas que asumían criterios erróneos y falsos como suyos, sin fundamentarlos, solo porque lo oyeron “por ahí” , con las redes sociales esto se ha convertido en la barbarie. Estas redes son muy útiles pero con cultura previa, hay que saber desglosar la información y dividir entre spam y verdad.

  3. avatarPolO Avilés

    Me refería al derecho a expresarse libremente y al libre flujo de la información.

    La vecinita exhibicionista que se encueraba frente a su ventana abierta, ahora lo hace frente a su webcam, ergo frente al mundo; el bretero abre un blog, el religioso envía versículos a tu mailbox, el político prometiéndote el paraíso terrenal, el erudito te apabulla en su website, desde Rumania intentan venderte Viagra falsificada, y en Nigeria alguien quiere saber el número de tu cuenta bancaria… y el otro y todos los demás.

    No hay alguien ni algo que pueda controlar o normar la forma, el contenido o la intención de las expresiones de los miles de millones de internautas.

    Y en aras del bien común, es preferible que la gente pueda gritar -aunque algunas veces nos ensordezcan- y no tratar de amordazarlos a nuestros gustos, maneras e intereses.

    Creo que la “solución” es aceptar la naturaleza de la Red y de nosotros los humanos, y dejar el inútil ejercicio de intentar hacer de los demás una copia de uno mismo.

  4. avatarPolO Avilés

    Espero que sea un chiste esas recomendaciones de ser buenos chicos y portarse bien en el mundo virtual.

    Tratar de poner límites a ese derecho, sea en nombre de las buenas costumbres, la moral o los intereses individuales o grupales, es inaceptable… e imposible en la Web por su naturaleza horizontal y de conexiones horizontales y aleatorias y de alcance mundial.

    Así, lo que antes los medios se callaban por conveniencia o decoro, y solo se comentaba en los pasillos, ahora trina a todo volumen en Twitter, se vuelve viral en Youtube o se comenta en Facebook… y al alcance de todos y dicho de cualquier manera.

    ¡Bienvenidos al Siglo XXI!

  5. avatarAlfonso Teijelo

    “No entiendan esto que escribo como un regaño. Nada de eso. Quienes siguen este espacio saben que lo que pretendo con él es dialogar, sugerir, intercambiar, llegar a consensos entre todos, pero siempre desde la mayor altura, con la ética como razón primera. Es un alerta, solo eso.” Respetado Pelayo; aunque suscribo la esencia de su post, especialmente en el sentido ético que debe primar ante cualquier cosa que uno publique, no puedo menos que sonreir ante la afirmación de que “no tomemos ésto como un regaño”. Y lo hago, honestamente sorprendido. ¿No le parece, compañero, que anteponer esa expresión es muestra de soberbia o arrogancia intelectual? Decirnos que no tomemos sus palabras como “un regaño” implica suponerse intelectualmente superior al resto. No soy un profesional de la palabra; simplemente soy alguien que gusta de pensar y expresar lo que pienso, cuando puedo, pero esa actitud paternalista me hace sentir que leo el blog de alguien que desciende a nosotros, los “pobres mortales” a dictar cátedra, y ¡permitirnos disentir o no! De la misma manera, la expresión “…cuando lo que hay que discutir, entre profesionales, no tiene por qué alcanzar connotaciones públicas que a larga, provocan más daños que beneficios…”, se me hace muy cercana al elitismo intelectual, y si es rigurosamente cierto que hay muchos individuos sin ética y sin honorabilidad, que publican barbaridades en la red, también hay muchos que desean ser parte honrada y revolucionaria del debate, aún disintiendo de alguna corriente de opinión. Nuestro presidente y primer secretario nos ha llamado a ser honestos y expresar con libertad nuestros criterios. Y a aceptar que otros pueden no estar de acuerdo con ellos. De ahí, del debate, sale siempre la verdad. No hemos acumulado 50 años de educación para tratar de seguir “pastoreando la opinión pública”, y creo con honradez, que nuestra prensa comienza a enfrentar el hecho de que se acaban los fáciles tiempos en que las opinones “incómodas” no salían en los medios. Ahora comienza la verdadera Batalla de las Ideas, y no va a ser poniendo el parche antes de que salga el hueco, la mejor manera de echar la pelea. Gracias.

  6. avatarLiset

    También creo que el uso de las redes sociales tiene reglas, normas, para ser más exacta, como todo en esta vida las tiene. A nadie, ni siquiera a un demente, se le ocurriría salir encueros a la calle. Si lo hiciera, al menos, es un hecho infrecuente.
    Ese proceder -el de resguardarnos en público- figura entre los primeros aprendizajes que adquirimos, aún sin haber incorporado lo que significa un término como pudor, de cuyo contenido se sabrá después.
    Y, como bien dices Pelayo, a veces da la impresión de que quien escribe ha olvidado pautas de convivencia, incluso elementales.
    Confieso que no pocas veces me han sorprendido ciertas desnudeces, expuestas con total desinhibición. Cosas para exhibir en la ducha o confesarlas a la almohada, aparecen en estos espacios comunes, donde por fuerza tecnológica y modernidad, convivimos.
    Viene bien, entonces, este juicio tuyo, esta alerta, que como Alina, también comparto.
    Espero que la mesura no se aparte de nosotros y nosotras. Las palabras tienen filo. No se trata de eludirlo, sino de emplearlo para cortar lo que socialmente no nos beneficie.

  7. avatarelaine costales torres

    yo concuerdo en todo con usted pero creo que el correo debe utilizarse siempre respetando a los destinatarios sin usar cosas incorrectas imagenes incomodas entre otras, pero cada quien lo utiliza con libertad porque para eso es el correo electronico para comunicarte simplemente…

  8. avatarAlina Perera

    Pelayo: Me sumo a tu percepción sobre la responsabilidad con que deben ser asumidas las nuevas tecnologías de la infomación. Siempre he pensado que la palabra, tanto en el mundo real como en el virtual, es un arma muy poderosa. No se le puede subestimar. Y algunos, ingenuamente, pretenden jugar con ella. La libertad, como dijera un pensador muy lúcido, implica una gran responsabilidad, de modo que asumir un mundo de infinitas posibilidades como el virtual exige, a profesionales como nosotros, mucha ética. A fin de cuentas el mundo real termina diciendo la última palabra: es en él donde los demás seres humanos enjuician nuestras actitudes que pueden inspirar respeto, o el lamento más desconcertante.

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