Un lector señala en un comentario a un trabajo periodístico en la web que conoce los límites a los que puede llegar y que de tanto insulto que le produjo leer lo que leyó, se le fue la mano por la impotencia y la desidia en cierto hecho noticioso y descargó en la caja de comentarios de la nota en cuestión, la rabia de no poder hacer mucho más en su afán de que se resuelva el problema que se señala.
Seguidamente, el lector se autocritica por no haberse moderado a la hora de escribir su opinión, y de pronto agrega un matiz nuevo, interesante, que ha puesto al periodista a pensar.
Y propone que los criterios, él lo sabe bien, que incumplen con las condiciones que se señalan en los sitios donde se pueden realizar comentarios, debían llegar a sus destinatarios finales aunque no estuvieran públicos en la web.
Pero también el periodista asume su parte y responde desde la profesionalidad y el respeto al lector, diciéndole que cuánto daría para poder hacer lo que le solicita, sin embargo, el tiempo, el implacable, lo limita un mundo. Pero confía en que pueda llegarse algún día a tales aspiraciones.
Así ha transcurrido un diálogo respetuoso, desde la comprensión y el entendimiento entre el periodista y su lector, que ya son cómplices aunque no lo sepan.
Es decir, estamos asistiendo, en este caso particular, a la génesis, al nacimiento, de una cultura de la web relacionada con la manera en que debemos entender, todos, nuestros intercambios, no importa si son en las redes sociales, o por el correo electrónico o como en lo que narro en un comentario a un trabajo profesional.
Es lo que he dicho, más o menos, en post anteriores, donde he pedido que entre todos reflexionemos sobre cómo tratarnos y conducirnos en la era de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, donde poco a poco los lectores participan más y más en nuestra agenda cotidiana.
Y leyendo el intercambio entre periodista e internauta, uno aprecia que el aprendizaje en los tiempos que corren se hace mutuo, se inicia cierta complicidad en pensamiento y acción.
¿Pero que primó, en primer orden y por encima de todo? El respeto, la ética, el debate sano y de altura, un diálogo hacia el bien común, no estuvieron, como en casos que hemos visto en otras oportunidades, la ofensa, la agresión, las injurias, los malos sentimientos que muchos a veces destilan por ahí.
Y qué bueno que al menos en el ejemplo que cito todo haya transcurrido de esa manera, alejados, ambos, de cualquier posición de intransigencia o autoritarismo.
Leí lo que les cuento y no quise dejar de compartir, brevemente, esa experiencia, que debía ser más frecuente y que da idea de que quienes así actúan están alejados de fanatismos extremos, de intolerencias de antaño y de posiciones que más que ayudar, entorpecen cuanto se puede lograr cuando el diálogo fluye desde el respeto mutuo.
Nos hace falta más civismo para enfrentarnos a la web, a todos, los que escribimos y quienes nos leen.
Cuando así se actué, bienvenido el debate. La ganancia es mutua, y qué bueno que sea así.
Los espero con sus criterios de siempre.




SEGUN LOS PROFESIONALES DE INTERNET ESCRIVIR CON MAIUSCULAS ES GRITAR AL CANPO PERO DE VISITA POR LAS PAGINAS CADA VEZ HAY MAS COMENTARIOS DE ESTA FORMA.LA CHUSMA AMATEUR ESTAMOS SIENDO MAYORIA.A VER CUANDO SE ATREVE ALGUN ARTICULISTA A HACERLO Y CON FALTAS DE ORTOGRAFIA NATURALMENTE,SOBRE TODO EN LAS QUE FUERON COLONIAS DEL REI NO DE EXPAÑA.EN ENCONTRARTE(ASILADA EN LA LEAL HAKADEMIA EZPAÑOLA)SOLO ADMITEN COMENTARIOS DE LAS PROXIMIDADES,SI ROMULO GALLEGOS LEVANTASE LA CABEZA SEGURO QUE QUEMARIA SU”CANTACLARO”.
Estimado Pelayo,
soy una periodista argentina y lo molesto porque viajo a La Habana este viernes 10 y quisiera consultarle si podría pedirle diez minutos de su tiempo para hacerle una consulta sobre un proyecto de libro. Gracias desde ya por su atención. Reciba mis saludos más cordiales,
Gabriela Esquivada
Estimado Pelayo, esa reflexión suya es muy importante, realmente los comentarios en ocasiones son ofensivos y llenos de ira, como Ud. dice, simplemente son válvulas de desahogo, que en ocasiones se producen por la desantención que muchas personas tienen a sus problemas, pero esa no es la forma y vía de protestar, debemos cultivar el intercambio de opiniones con sabiduría y buen juicio.
Saludos
Carlos
Estimado Pelayo:
Le felicito sinceramente por su magnífico comentario titulado Diálogo desde el respeto. Concuerdo plenamente con su sólida argmentación y, sobre todo, con la frase final donde plantea “…bienvenido el debate.La ganancia es mutua, y qué bueno que sea así.Los espero con sus criterios de siempre.”
Le propongo que, en el futuro que usted decida,reflexionemos de conjunto sobre dos temas relacionados:1- Geográfica- y oficialmente- el estado cubano es un archipiélago o una simple isla en el Mar Caribe? y 2- ¿hace, o no, falta una cultura integral en el periodismo donde los conocimientos de ciencia son tan importante,aunque no más, que los conocimientos artístico-literarios?.
Agradezco su atenta respuesta
Su colega
Alexis Schlachter
Muy buena reflexión, como siempre amigo Pelayo usted ha tocado temas muy importantes de la web.
Creo también que ese debate culto, bueno, responsable depende del nivel cultural que tenga nuestra audiencia.
Aunque, también pienso que nosotros mismos -Los que trabajamos en los medios- somos un eslabón importante a la hora de dirigir, de alguna manera la calidad de los comentarios y la línea que deseamos.
Saludos una vez más desde la UCI.
Sigue en pie la invitación a que nos visite