Cuidado, podemos perder la Agenda

Sé que el tema que traigo hoy a mi post es bien complicado desde cualquier arista que se le vea. Y lo es más en contextos donde la guerra mediática arrecia, las oportunidades de la comunicación crecen, se diversifican y a la vez se transforman, y sobre todo cuando los estudios y análisis sobre la agenda periodística de los medios, están, cada día más, acercándose a escenarios de una alta complejidad.

En un trabajo anterior de este mismo blog (La interactividad no puede ser en una sola dirección), hablé sobre la necesidad de que los periodistas de los medios participen, se involucren de una manera más profunda en la, diríamos, “segunda parte de sus trabajos”, sobre todo cuando un medio ofrece la posibilidad de opinar y comentar los trabajos que propone al lector.

Y algunos oyeron aquel llamado, al menos en el espacio donde me desenvuelvo, Juventud Rebelde, pero realmente no es común ver a los profesionales “siguiendo” a pie juntillas lo que sobre él o su trabajo opinan los lectores.

En esa dinámica, entonces, he apreciado ciertas tendencias, sobre las cuales deseo apuntar algunos rasgos, sin querer ofrecer por intermerdio del blog una clase sobre el discurso periodístico.

Quienes siguen los comentarios a los trabajos periodísticos, podrán notar algunas regularidades en la manera en que se desarrollan. Veamos algunas de ellas.

En primer lugar, aprecio que siempre, cuando comienzan a opinar en alguna nota, los comentaristas-lectores basan sus primeras reflexiones a partir del contenido del trabajo en cuestión y en ciertos casos, opinan, discrepan, coinciden, y se dirigen al autor ya bien para encomiarlo o para cuestionarle, desde su perspectiva, un criterio determinado.

Pero cuando el trabajo es polémico, candente, a medida que avanzan los comentarios, el camino comienza a tomar otro rumbo, del que pocas veces nos percatamos y hacia el que, al final, casi “nos obligan” a transitar. El lector, por decirlo de alguna manera, nos trata de “imponer” su Agenda.

Así, lo que se inició como un conjunto de opiniones sobre el trabajo periodístico, va girando hacia otros rumbos, y puede que el espacio que el medio ha legitimado para conocer cómo piensan sus lectores sobre determinado asunto y donde ofrece la oportunidad del diálogo virtual y real, se transforme en plataforma para discusiones que trascienden el propio trabajo periodístico y se desvían hacia otros tantos asuntos en nada relacionados con este.

De tal manera, los opinantes comienzan a desprenderse de los primeros juicios sobre el trabajo y se insertan en una dinámica donde toman cuerpo otras reflexiones más allá del tema principal a debatir y comienzan a “conversar” entre ellos sobre lo humano y lo divino. Es como el pretexto para llegar al lugar exacto que querían, pero utilizando el camino que le ofrecimos sin límite alguno.

Es complicado este fenómeno, que si bien no es alarmante ni nada por el estilo, sí debe llamarnos a pensar en qué participación debemos tener en la continuidad de la Agenda que, como medios de prensa, proponemos.

Agenda que a través de los trabajos periodísticos fijamos, promovemos, incentivamos, no podemos dejarla perder por nuestras limitaciones en dar seguimiento a temas editoriales de alta repercusión.

No niego ni me opongo a que los lectores, mediante las facilidades de la web social, sean partícipes de la Agenda del medio, influyan en ella, ofrezcan sus juicios y consideraciones, incluso, que puedan proponer cambios, siempre que el propio medio acepte ese reto y esté en sintonía con su perspectiva editorial.

Lo que si no apruebo es que nos cambien la Agenda, sin tener nosotros una participación activa, como si quedarámos en mutis, mientras todo a nuestro alrededor se mueve.

Los medios dictan pautas en cuanto a diversos aspectos de la realidad circundantes y establecen en la opinión pública sus principales derroteros, y esa responsabilidad social no puede quedar en el olvido. No hablo solo de poder, liderazgo, credibilidad, que bien valen la pena tener en cuenta cuando de este asunto se habla. Voy más allá, en el sentido de que si como medio brindamos voces diversas sobre un mismo asunto, no debemos perder la posibilidad de mantener la confianza y credibilidad que como empresa comunicativa ofrecemos a quienes nos siguen.

Y perderíamos nuestra Agenda desde el momento en punto en que, por falta de previsión, de preocupación, de participación en los debates, de agilidad, intencionalidad y muchas otras cosas, dejamos a la espontaneidad y no
nos “involucramos” en él, al menos para que el punto de vista que generó el debate no se pierda y no deje de gravitar en la complicada madeja que se este se desprende.

Bien complejo el asunto, y como siempre digo, no tengo la última palabra. Son ciertas consideraciones sobre temas de actualidad a los que debemos prestar la máxima atención. Si nos “arrebatan” nuestras Agendas, podemos estar contribuyendo a sentenciar una profesión de tantos años y tanto alcance como el Periodismo. Y de ese veredicto, no quiero ser partícipe.

Prefiero, entonces, defender la Agenda. Es un deber y una responsabilidad de los medios en esta época de globalización mediática.

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8 pensamientos en “Cuidado, podemos perder la Agenda

  1. avatarYusbel Perez Perez

    Estoy muy de acuerdo con el articulo y eso lo vivimos todos los dias, los que seguimos las noticias en los diferentes medios, suele suceder, de que los periodistas publican un articulo en un medio determinado, digamos un blog, donde se pueden emitir comenatrios, se arma un debate, hay veces que personas opinan y carecen de informacion, pero nunca vemos un seguimiento del dueno del articulo en estos debates, me refiero a que en el propio debate de los usuarios tambien aparescan comentarios del que escribio el articulo nadie mejor que el para defender una posicion determinada, y eso se vee muy poco, por eso sigo tanto los articulos del companero Pelayo, que siempre forma parte del debate, con los usuarios.

  2. avatarRev Leonides Penton Amador

    Volviendo sobre la Agenda y considerándome como un lector de las noticias tanto de un periodico como de otro con dualidad de cirterios o con puntos de vista encontrados,añadiré a mi comentario anterior, algunas consideraciones, que pudieran darnos una visión aproximativa de lo que pudiera pensar el lector de la noticia o del tema propuesto por una determinada linia editorial.
    Todo individuo que se acerca a una publicación cualquiera, lo hace en virtud de su deseo de encontar información que le posibilite el conocimiento de la realidad del momento.
    El encabezamiento o el título de la noticia o del tema,le hará tomar la decisión de darle lectura o de pasar la página.Cuando el tema le es actrativo lo leerá hasta al final y se creerá,ya parte consustancial del tema dado y,procurará dejar plasmada su opión si esto le fuera posible.Cuando esto sucede, el periodista habra logrado el fin primario de su publicacion, que es el ser leido con interés y,por consiguiente, haber logrado una evocación en el lector que ya de hecho,se cree cooparticipe del tema en cuestión, pero dándole su impronta muy personal, segun como el tema le da pie para ello.
    Si esto es asi,entonces, no ocurre de ninguna manera un arrebatamiento del tema.El tema en cuanto tal, ya no es del periodista, es de todo el que le de lectura y lo asimile y lo enriquezca o lo adorne con su cosmovision de lo humano o de lo divino.
    La informaciión no puede en manera alguna ser un ejercicio bancario de conformación de el pensamiento social en una sola dirección.tiene que darse uan retroalimentación para que tema pueda ser retomado ya con un alto grado de participación ciudadana.esto sería la vuelta del tema con más sabor de pueblo.Es entonces cuando el periodista habrá hecho un buen trabajo periodistico.

    Rev Leonides Penton Amador

  3. avatarRoberto Suárez

    Estoy de acuerdo con lo que dices, sobre todo que el periodista debe participar en los debates y darle seguimiento a lo que se dice en sus trabajos, aunque también no debemos dejar la interacción a los autores de los trabajos todos debemos involucrarnos.

  4. avatarRev Leonides Penton Amador

    La Agenda, cuando se comunica,es como una suerte de tanteo de la opinión pública.Ella geenra variadas respuestas y, muchas veces,sugiere temas intimimente relacionados aún no visto por el autor de la misma.La Agenda no puede ser un tema academico frio y dirigo para lograr un consenso colectivo.
    Si el tema es obre porque no hay boniatos en los mercados, esto pudiera sugerir, sobre el clima, sobre el el acopio de los mismos,sobre el transporte, sobre la burocracia,y hasta por los máximos dirigentes del gobierno, y en últa instancia, hasta sobre la inapetencia de los cubanos o la falta de cultura culinaria.
    Ha de tomarse nota, que no todos en Cuba tiene el privilegio de publicar enun periodico cubano sobre rtemas que le afectan en todos los sentidos y, basta una minima oportunidad, para que por medio de la misma, se den opiniones que de ninguna manera se provocarian darla por un tema o una agenda oportuna.
    Sabemso que el periodismo cubaano está logrando hoy, la oportunidad de dar opiones y sacar temas que por muchos años no se discutieron.Juventud Rebelde está incurcionando por medio de sus blogs en estos temas que el pueblo necesita y y debe abordar como un ente básico e insoslayable de la opinón.
    Cuando las Agendas responden a linias editoriales de los periodicos,el periodista enferma,se autocensura y deviene en panfletario,empleado,y se envenena asi mismo por las palabras y temas que nacen y mueren en su mente.
    Cualquier Agenda es suceptible de innumerables opiniones y aho es donde radica el valor imperecedero de la palabra que no es para encubrir la verdad sino para decirla.

    Rev Leonides Penton Amador-

  5. avatarhector

    Pelayo, tiene usted mucha razon en eso de mantener la agenda, hay ocasiones en que un comentario da pie a otro y de ahi a otro más y es cierto que todo termina el un tema totalmente distinto al del trabajo periodístico, pero eso refleja lo dinámico de este medio, es una conversacion a distancia donde se reflejan las opiniones de los propios lectores. Otras veces las opiniones no tienen nada que ver ni con el trabajo periodistico ni con las opiniones anteriores ni con nada que uno pueda relacionar, estos casos reflejan una incultura total, cambian el tema sin ninguna consideracion apelando solo a sus intereses sin tener en cuenta que dicho escrito muchas veces pueden enviarlo directamente al interesado (ejemplo de eso lo tenemos en el comentario numero dos de este articulo). Deberian poner dentro de la politica de moderacion el ATENERSE AL TEMA

  6. avatarpepe

    Creo que para que este intercambio entre periodistas y lectores no sea algo prácticamente simbólico, debería ampliarse, y pedir las opiniones de las personas que leen la edición impresa. Quizá las opiniones demoren un poco más en llegar, pero este sí sería un intercambio amplio de ideas, pues de la forma actual está muy limitado, sólo a los que se pueden conectar a Internet, que son la inmensa minoría.

  7. avatarAndy L.

    Muy buenas, soy un estudiante peruano, y le envío este mensaje en representación de un grupo de universitarios de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Sucede que en la universidad, nos pidieron analizar a un diario extranjero. Debido a que en la actualidad muchos medios internacionales dependen del sistema, decidimos investigar a un medio diferente, por ello elegimos al diario Juventud Rebelde. Yo sé que usted debe ser un hombre ocupado, pero quisiera que comprenda que el análisis de su diario, es porque queremos dar a conocer a nuestros compañeros universitarios que Cuba no es lo que mucho piensan. Quisiera que por favor me conteste preguntas de manera somera para no quitarle su valioso tiempo:
    1.- ¿Cuál es el precio de JR? ¿Cuántos ejemplares logran vender al día? ¿JR es uno de los que tienen mayor cantidad de lectores?
    2.- ¿Qué relación existe entre el JR edición impresa y el JR edición digital? ¿Se brinda la misma información? ¿El director es el mismo?
    3.- Por nuestras investigaciones conocemos que se cambió a semanario, pero curiosamente sabemos que existen unas ediciones impresas que se emiten diariamente. ¿Cuál de los dos es semanario y cuál diario?
    4.- ¿Son periodistas los que redactan los artículos? ¿O también lo hacen los lectores y otros profesionales?

    Abrazos desde Perú. En donde todavía sobrevivimos las personas conscientes.

    Atte. Andy L.
    Correo: unfv_iskay@hotmail.com

  8. avatarAlfonso Teijelo

    Estimado Pelayo: Coincido con usted en sus criterios, aunque, en mi humilde opinión, lo que está ocurriendo en nuestro país, y en particular con JR, es que, por primera vez en muchos años, los lectores (aún dentro de los estrechos límites de aquellos que tenemos el privilegio de acceder a Internet) encontramos espacio para que nuestros puntos de vista resuenen y sean oídos más allá del ámbito personal. Esto, que es magnífico, provoca un “desborde de pasiones”, especialmente cuando de temas sensibles se trata, lo que hace difícil que se mantenga el hilo inicial que desató el debate. Ejemplo al canto es la sección “Acuse de Recibo”, que con tanta dignidad y decoro llevan periodistas como José Alejandro y Jesús; o los artículos de opinión de Luis Sexto. Los comentarios de lectores, asociados a estas secciones, suelen desbordar ampliamente a otros espacios. Siento que, en la medida en que el debate abierto y participativo se extienda a todos los medios, las aguas tomarán su nivel. Gracias.

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