Amistades virtuales

La red social Facebook, a no dudarlo, ha logrado uno de los mayores impactos en cuanto a la socialización de Internet. En otros momentos he comentado mis criterios sobre ese invento de la era moderna, y he publicado aquí consideraciones sobre ciertas boberías asociadas a ese monstruo comunicativo, que según unos datos que me llegaron recientemente, tiene ya más de 500 millones de usuarios.

Pero no voy a ponerme a criticar ahora cierta anarquía y otros detalles que me han hecho señalarle lunares evidentes a tan “respetada” red.

Por otro lado, aunque mi posición haya sido la de mirar con profundidad sus zonas menos felices, no dejo de reconocer que Facebook forma parte de la vida de todos esos millones de seres humanos que de alguna manera encontraron en ella mucho de lo que les hacía falta y sintieron que a través de las posibilidades que brinda, se pueden, también, ampliar las relaciones entre quienes allí se encuentren.

Sin embargo, esta introducción solo era para acercarme a otro fenómeno, no tan masivo y quizá de no tanta trascendencia pública como la comunicación por las redes sociales, y es el relativo a la relación que establecen los lectores a través de otros espacios en la propia web.

Si, porque he estado apreciando cómo se vienen forjando relaciones de amistad o al menos de camaradería, mediante ciertos espacios que, al menos en los medios de prensa en Internet, permiten comentarios a las noticias, y que han servido de plataforma comunicativa para quienes se vuelven asiduos a debatir temas de diversa índole.

Para hacerlo más claro, cuando uno revisa los comentarios de los lectores que genera una sección de Juventud Rebelde como Acuse de Recibe, se aprecia, como primera tendencia, la recurrencia diaria de un grupo de personas, dispuestas cada día a opinar sobre la temática que el periodista pone a debate. Y eso, además de ser un excelente síntoma de lealtad al profesional, me ha permitido descubrir que el diálogo que se establece entre quienes opinan allí, ha ido derivando, para algunos, en intercambio de criterios más allá del propio tema puesto en el “tintero virtual” y se ha ido convirtiendo en un lugar donde se tejen nuevas relaciones.

Quizá pueda yo exagerar un poco, pero cuando se observa el comportamiento de algunos de los que allí ofrecen sus visiones del mundo y de la vida, de quienes se hablan como si se conocieran hace mucho tiempo y ni siquiera sabe el uno como es el otro, debemos entonces meditar cómo los nuevos espacios que la web proporciona pueden contribuir a que personas desde disímiles lugares del mundo se conozcan, intercambien, opinien, se ayuden, difieran, debatan, en fin, que una nueva comunidad, muy ajena a Facebook y compañía, puede estar surgiendo.

Y esas amistades virtuales,  son otro fenómeno que requiere estudio.  ¿Qué creen?

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3 pensamientos en “Amistades virtuales

  1. avatarNorma

    Todo en la vida tiene un riesgo y un precio. Conocer amistades por Internet, puede ser bueno o no, es muy difícil de precisar. Creo que es bueno para compartir criterios, opinar sobre un tema, aprender sobre otras personas, su cultura, ideas, pero una verdadera amistad no creo que sea posible sin mirarse a los ojos, a veces ni así se logran verdaderos amigos. Pienso que es un buen medio para el reencuentro con amigos que ya conocemos y están lejos o mantener el contacto. Nada es mejor que el contacto físico, aunque sé que muchas veces se hace imposible.

  2. avatarMadelin

    Me parece fantástico que la gente que se siente sola establezca relaciones con otras personas, lamento que no hayan más espacios públicos para ello

  3. avatarluis

    a mi personalmente no me interesa que la gente conozca de mi vida privada por ninguna red social. cuando por una buena parte de la vida por razones profesionales se ha sido una figura pública, lo más que se atesora en estos momentos es la privacidad.
    yo que no vivo en cuba, me quedo perplejo de como la gente anuncia su vida privada en facebook y otras redes sociales. no entiendo a la gente que no conozco y no entiendo a la familia, incluyendo mis hijos adolescentes, que hablan y anuncian hasta el momento que van a hacer sus necesidades fisiológicas.
    yo tengo prohibido que hablen, mencionen o tan siquiera insinuen dónde y cómo viven. y me explico: la redes sociales gracias a un ejército de imbéciles se han convertido en la mejor guia de trabajo para ladrones y atracadores.
    y es muy fácil.
    juanita hace 500 “amigos” en facebook y se llega a compenetrar tanto con algunos de ellos que comparten lugar de trabajo y hasta donde viven.
    pero lo que no saben personas como juanita es que alguno de estos “amigos” pudiera ser un delincuente.
    y cuando la pomposa juanita anuncia que se irá de vacaciones con su familia, si la tiene o ella sola si vive independiente, pues ahí mismo está dando la campanada para un posible robo.
    creo igualmente que las redes sociales si no hay control por parte de los padres sobre los menores estos pudieran correr el riesgo de verse enredados con depredadores sexuales u otro tipo de delincuente.
    que conste, no estoy en contra de facebook o twitter. por ejemplo, para promover negocios y eventos son vias excelentes y son totalmente gratis.
    pero en lo otro que he señalado tengo mis inquietudes.

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